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sábado, 7 de mayo de 2022

“DOCUMENTOS DEL ASEDIO DEL EJERCITO FRANCÉS Y LA BATALLA POR EL CONTROL DEL CASTILLO DE OROPESA Y DE LA TORRE DEL REY, OCTUBRE 1811”.

GENTES, COSTUMBRES, FOLCLORE, TRADICIONES, HISTORIAS, PATRIMONIOS Y PAISAJES DE LA PROVINCIA DE CASTELLÓN:

Por: JUAN E. PRADES BEL, autor de los proyectos: "RECORDAR TAMBIÉN ES VIVIR"; "HISTORIAS DEL MAR"; “ESPIGOLANT CULTURA: Taller de historia, memorias, crónicas históricas, patrimonios, humanidades,..."; y otras historias.

(Proyecto): DATOS PARA LA HISTORIA DE LA TORRE DEL REY Y DEL MUNICIPIO DE ORPESA/OROPESA DEL MAR….

(Proyecto): HISTORIAS, MITOS Y LEYENDAS EN EL TERRITORIO DE LA PLANA DEL "CASTELL D'ALBALAT" (CASTELLÓN).

“DOCUMENTOS ÉPICOS Y PARTES DE GUERRA SOBRE EL ASEDIO DE UN MES DEL EJERCITO FRANCÉS Y LA BATALLA POR EL CONTROL DEL CASTILLO DE OROPESA DEL MAR Y DE LA TORRE DEL REY, EN OCTUBRE DEL AÑO 1811, DATOS PARA LA HISTORIA”.

Escribe: JUAN EMILIO PRADES BEL.... ("Las historias escritas que me acompañan, me ayudan a pensar, a imaginar, a vivir, y a experimentar un mundo de vidas muy diferentes a la mía". J.E.P.B. cronista histórico).

- (En homenaje a mi tierra, a mi país, a sus gentes, a sus memorias y a su historia).

CONTENIDOS PRINCIPALES, DOCUMENTOS HISTÓRICOS: 

(1). = Parte de guerra del comandante de la Torre del Rey. Octubre del año 1811.

(2). = Parte de guerra del comandante de los faluchos de guerra. (José Colmenares, comandante de la División de Faluchos del Grao de Valencia). Octubre del año 1811.

(3). = Parte de guerra del capitán del "HMS Magnificent” George Eyre y comandante en jefe al mando de la flotilla de la Royal Navy "HMS Magnificent”  para la defensa de la provincia marítima de Valencia, y jefe de las operaciones navales conjuntas de la Royal Navy y la División de Faluchos de guerra españoles del Grao de Valencia para acudir al auxilio de guerra de las tropas españolas asentadas en Oropesa que estaban asediadas, atrapadas y combatidas por el ejército francés. Octubre del año 1811.

INTRODUCCIÓN HISTÓRICA A LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA ESPAÑOLA (1808-1814): La guerra de la Independencia Española fue un conflicto bélico desarrollado entre 1808 y 1814 dentro del contexto de las guerras napoleónicas europeas, que enfrentó a las potencias aliadas de España, Reino Unido y Portugal contra el Primer Imperio francés, cuya pretensión era la de instalar en el trono español al hermano de Napoleón, José Bonaparte, tras las abdicaciones de Bayona.  Ante la invasión francesa de la península Ibérica el pueblo español despertó y Napoleón Bonaparte se vio obligado a mantener un gran ejército en España durante seis años, al tiempo que las Cortes de Cádiz ponían en práctica la revolución liberal con la elaboración de la Constitución Española del año 1812.

EL ASEDIO AL CASTILLO DE OROPESA Y A LA TORRE DEL REY (introducción histórica): El Asedio del ejército del mariscal Luis Gabriel Suchet a la villa de Oropesa del Mar, durante el transcurso de la Guerra de la Independencia. Este episodio bélico fue histórico y épico, los defensores de las guarniciones españoles soportaron un asedio total y continuos bombardeos a lo largo de un mes, pero la victoria se decantó finalmente a favor del ejército francés al mando del Mariscal Suchet, y los franceses obtuvieron la ocupación total de Oropesa del Mar y su costa. 

- Debido a la enérgica defensa con que se empleaban las guarniciones españolas que protegían los bastiones de la actual Orpesa (antes Oropesa del Mar), sobre el 20 de septiembre del año 1811 obligaron al ejército del mariscal Suchet y a su tren de batir a desviarse del camino real de la costa Vinaroz-Castellón, y tuvieron que dar un rodeo de unos 40 km en su marcha hacia Valencia desviándose del litoral, por diferentes caminos yendo a buscar el "Camino Real S. Mateo-Castellón" de la población de Cabanes. 

- El asedio sobre Oropesa duro casi un mes desde el 19 de septiembre al 11 de octubre de 1811, fue una victoria francesa durante la campaña de Valencia, el objetivo era capturar a toda costa la ciudadela costera de Oropesa y eliminar un importante obstáculo en la carretera costera de Tarragona a Valencia. En otoño de 1811, Valencia era la única parte del este de España que no estaba en manos francesas. Napoleón creía que la ciudad de Valencia se rendiría y, por tanto, ordenó al mariscal Suchet que lanzara un rayo desde Cataluña. Una gran parte del ejército de Suchet, incluido el tren de artillería, tuvo que utilizar la carretera costera, donde los españoles tenían dos fortalezas restantes. El primero, a Peñiscola, se sorteó fácilmente por estar lejos de la ruta, pero la ciudad de Oropesa se encontraba en la carretera y debería ser capturada si las pesadas armas de asedio utilizaran la carretera costera. La principal columna francesa, once mil hombres bajo el mando de Suchet, salió de Tortosa el 15 de septiembre, sin las armas de asedio, y llegó a Oropesa el 19 de septiembre. 

- El general Blake, al mando de las tropas españolas en Valencia, se había parapetado con una guarnición de 500 hombres en Oropesa, pero la mayor parte del circuito defensivo de Oropesa estaba efectivamente en ruinas. Dos torres se mantuvieron defendibles, una por la misma carretera y otra al borde del mar. Cuando los franceses se acercaban, la guarnición se retiraba hacia las dos torres. En lugar de atacar, Suchet cogió su ejército por una ligera desviación alrededor de la torre del lado de la carretera, dejando algunas compañías de tropas para bloquear la guarnición española y continuó su camino hacia Saguntum. 

- El ejército del Mariscal Suchet volvió un mes más tarde a esta plaza litoral del camino de Valencia (primer tercio de octubre de 1811), a realizar un asalto para someter definitivamente a las guarniciones españolas asentadas en Oropesa del Mar, tras el asedio el Mariscal Suchet logró ocupar el castillo de Oropesa, y ordenó destruir las murallas de dicha ciudadela. 

- Los defensores españoles de la Torre del Rey no llegaron a capitular a las tropas francesas, pero al quedarse aislados por el asedio se vieron obligados a retirarse por mar, siendo auxiliados y rescatados por faluchos españoles, una obusera, escampavías y una pequeña flota de la Royal Navy al mando George Eyre, formada por el gran navío de línea “HMS Magnificent” de 74 cañones y tres cañoneras de la Flota del Mediterráneo de la Royal Navy. 

- Y aquí comienza la historia que me motiva a escribir este relato, sobre la épica defensa de las fuerzas españolas de la Torre del Rey y del castillo de Oropesa.

1).=EXPOSICIÓN DOCUMENTAL, TEXTOS DEL COMANDANTE DE LA TORRE DEL REY DE OROPESA, AÑO 1811: Diario de Mallorca (Palma de Mallorca. 1808). 20/11/1811, página 3. "LA TORRE DEL REY. Parte del comandante de la Torre del Rey. Excmo. Sr. Desde el 30 de Setiembre anterior quedó cortada la comunicación del castillo de Oropesa, y la torre del Rey que estaba a mi cargo, ocupando el enemigo el pueblo, las alturas y llanos de la costa. Hasta el 10 del corriente dirigimos diariamente los fuegos de uno y otro fuerte, a la destrucción de las casas que aspilleraban, formando una batería en una de ellas. 

= El día dos (de octubre 1811) mandé al teniente del regimiento de infantería de Saboya D. Saturnino García, a que practicase el reconocimiento de una casa y huerta contigua a la torre, y este valeroso oficial despreciando todo riesgo se aproximó al enemigo en términos, que llama la atención de toda la división francesa, y notando yo que baxaba una columna emboscada por los garroferales, le di orden de que se retirase, lo que executo en formación sin dexar hacer fuego, y llamándoles á tiro de cañón, y viéndoles, en disposición mandé hacer fuego de metralla del que quedaron seis tendidos en la  playa, sin tener por nuestra parte más que un soldado levemente contuso. 

= El día 10 (de octubre 1811) al amanecer principió el enemigo su fuego contra el fuerte de Oropesa, primero con dos cañones de a 24, y un obús, y luego advertí descargas de cuatro cañones. A las dos de la tarde tuvo que rendirse el fuerte, y tomaron posesión de él los enemigos. Seguidamente, vino a la torre de mi cargo un coronel francés de parlamentario, al que mandé recibir con las formalidades de guerra, y me habló en la forma siguiente:

= “De orden de mi general “conde de Süchet”, digo a V.m., que si no se entrega esta torre sin resistencia, será su guarnición pasada a cuchillo, y colocara tres piezas de a 24 con un obús para batirla; y advierte dicho mí general que debe V.m. hacerlo en virtud de estar baxo las órdenes del gobernador del castillo, y de ofrecerle tan honrosa capitulación como la que aquel a hecho”.

= “…Le conteste dirá V. M. a su general, que ya dexo dé estar baxo las órdenes de aquel gobernador, que obro por mí solo, y por consiguiente no me hallo en disposición de entregar el fuerte, y que no me intimidan sus amenazas” “Se continuará”.

2)=EXPOSICIÓN DOCUMENTAL: Diario de Mallorca (Palma de Mallorca. 1808). 23/11/1811, página 2.III. 

"Parte del comandante de los faluchos de guerra. Al Excmo. Señor capitán general del segundo y tercer ejército da parte el comandante de la División de Faluchos del Grao de Valencia, que en el instante que recibí la orden de V.E. del 9 que se me entregó en la madrugada del 10 en la mar, restituyéndome a Valencia; en la misma mañana pasé al navío inglés el Magnifico, surto en el Grao de Sagunto, a ponerme á las órdenes de su comandante, según se me tenía prevenido. El comandante de la obusera n.º 9 me hizo presente, se hallaba en estado de no tener el falcamento, lo que hizo presente a dicho comandante y determino quedarse en el fondeadero, y que yo con mi división siguiese los movimientos de su navío hasta llegar al destino de Oropesa, lo que verificamos dando fondo el 11 al anochecer, en cuyo instante pasé al expresado navío, y su comandante me hizo saber, se había concluido nuestra comisión respecto a que el castillo de Oropesa se había rendido la tarde del 10. 

= El gobernador de la torre del Rey pasó un oficio al comandante del navío diciéndole su estado, y con presencia de este determino dicho comandante que yo le pasara un oficio o le hiciese saber á la voz, tenía al pie de la torre las lanchas de los Faluchos y una escampavía por si no estaba en estado de sostenerse y podía embarcarse con su tropa. 

= No fue posible recibir el oficio, pero se le enteró á la voz, y contestó no podía efectuar el embarcarse y qué aún estaba en estado de poder defenderse con nuestros auxilios; y para no aventurar la comisión mandé a mi piloto D. Bruno de Exea, tanto para enterar al gobernador, cuanto para averiguar la situación de las obras del enemigo, lo que fue impracticable por la obscuridad de la noche, y se restituyo a bordo siéndome imposible por la dicha obscuridad batir á los enemigos. 

= Toda esta noche paso la torre luciendo fuego de fusilería, y al amanecer del 12 rompió el enemigo el fuego contra la torre con cañones de grueso calibre. En el momento me dirigí con los tres Faluchos á la parte del Este de la torre por si me era dable flanquear su batería, la que hallé estaba cubierta, por un montecillo y punta saliente que mira a la playa; sin embargo en el momento rompí el fuego como a tiro de metralla, y sin duda debía de incomodar al enemigo el fuego de la división, pues era más que pausado el que hacían a la torre, y como a cosa de hora y media pusieron los enemigos entre unas peñas dos cañones que nos batían, por lo que varié de situación para burlar sus fuegos. Como a las 8 y tres cuartos de la mañana dio la vela el navío en vuelta de tierra, y me mandó la orden con un oficial, que me dirigiese con la división al mismo frente de la torre, y me situase lo más próximo que fuera posible para proteger el embarco de la guarnición de la rexpresada; lo verifique a menos de tiro de fúsil, y el navío dio fondo, y en el momento rompió el fuego, haciendo lo mismo la división, con cuya protección fueron a tierra los botes ingleses armados, lanchas de los Faluchos y la Escampavía, y logramos que a las 10 y tres cuartos estuviese a nuestro bordos la guarnición de la Torre. Durante este embarco no dexaron los enemigos hacerla fuego, y a poco viendo que no le contestaba, infirieron la operación, y avanzo una columna como de unos 300, y aún alcanzaron estos poder batir a un bote inglés que conducía la última tropa, y a mi Falucho que me mantuve para sostenerlo, los que me batieron por más de media hora, sin recibir más daño que 10 o 12 balazos en la vela, uno en un remo y otro en el candelero. Luego que vi al bote inglés libre de los fuegos del enemigo, me hice para fuera, y uniéndome con mi división, fui enterado no habían tenido ninguna desgracia, como asimismo la gente que conducían, que en toda componen 63 hombres del regimiento de infantería de Saboya, de artillería y uno del infante D. Carlos. Heridos de estos levemente un sargento de artillería y dos soldados. Ignoro el número de los que conduce el Navío; cuyo comandante nos ha hecho ver cuánto se interesa en nuestra defensa y son dignos del mayor elogio á los oficiales que mandaban sus botes, pues a pesar del mucho fuego que los enemigos hacían con la fusilería, consiguieron el embarcar en sus botes la mayor parte de la guarnición.

= Después de haberse puesto el navío a la vela para el Grao de Valencia. Lo efectué yo también con mi división, dando fondo en dicho punto a las 7 de la noche. 

= Falucho Valeroso, al ancla en la rada de Valencia, a 13 de octubre de 1811.=José Colmenares".

3).=EXPOSICIÓN DOCUMENTAL, (Documento inglés): Textos, de: "GEORGE EYRE, a bordo del “Magnificent” sobre Valencia, 14 de Octubre 1811. Al llegar aquí el 8 del corriente (octubre de 1811), me apresuré a asegurar al General Blake, que me hallaba dispuesto a emprender qualquier servicio en que pudiese serle útil, contribuyendo a sus planes para la defensa de esta Provincia; y al día siguiente recibí de S. E. una carta en que me pedía que auxiliase el Castillo de Oropesa, que se hallaba mui apretado por el enemigo, y mui apurado de provisiones. 

En conseqüencia, me dirigí allá, con tres cañoneras que el General puso a mi disposición y llegué por la noche del 11 (de octubre de 1811), quando supe que el Castillo se había rendido el día antes, y que había dos mil enemigos en el pueblo; pero había una torre, como a una milla de Oropesa, y a mui poca distancia del mar, en que estaba arbolada la Vandera Española, y se veía al enemigo construyendo una batería contra ella a tiro de fusil. Habiendo hallado medio de comunicación con la Torre, recibí una carta del Comandante, en que me informaba, que aunque había rehusado capitular quando le habían intimado el día anterior, le sería imposible mantenerse muchas horas contra la fuerza que el enemigo había acercado; por tanto dispuse un plan para libertar la guarnición. 

- Al amanecer del día siguiente el enemigo abrió su fuego, el qual fue respondido con vigor desde la torre; Pero la briza no apuntó hasta las nueve de la mañana, y hasta entonces no pude acercar mi navío. Anclé pues inmediato a tierra quanto pude, y mandé una lancha, y una pinaza, con las cañoneras, para que se traxesen la guarnición, que consistía de dos oficiales, y ochenta y cinco soldados; todos los quales, tengo la satisfacción de informar a V., estaban embarcados a las diez; gracias a (tomo IV), la actividad, y valiente conducta de los oficiales y tripulaciones de los botes. 

El fuego del “Magnificent” molestó a la batería; pero al punto que apercibieron que la torre estaba abandonada, acudieron en mucho número a la orilla, cubiertos por una pequeña punta de tierra, y entre los peñascos, haciendo un violento fuego de fusilería, de que resultaron heridos tres de mi gente, y siento decir que uno de ellos, de mucho peligro. Los oficiales que mandaban los botes del Magnificent en esta ocasión fueron los tenientes Astley, y Hiatt, los quales se han presentado voluntariamente para todo género de peligro y trabajo que se ha ofrecido; su conducta en esta y en todas las ocasiones anteriores, ha sido de satisfacción para mí, y de mucho crédito para ellos. Habiendo sido preciso que la lancha usase su carroñada para contener el fuego del enemigo que se aumentaba cada vez más, la pinaza, que había traído una barcada de soldados españoles a una de las cañoneras; tuvo que volver de segunda vez a tierra, por los que se habían quedado en los peñascos: el teniente Hiatt executo este servicio con el mayor espíritu y humanidad. (Firmado GEORGE EYRE).

JORGE EYRE. A Sir Edwardo Pellew, Vice-Almirante de la Roxa, &c. &c. Oficiales empleados en los botes.—Los tenientes Astley y Hiatt, y el Guardia-Marina Mr. G. D. Ross.  Marineros heridos.—John Lens, de peligro—Roberto Thompson y Ricardo James, ligeramente”. (Firmado GEORGE EYRE, octubre de 1811).

EXPOSICIÓN DOCUMENTAL: Gazeta del Gobierno de México. 7/3/1812, página 5. Valencia 15 de octubre. El castillo de Oropesa se rindió a los franceses el 10 del corriente (octubre 1811) después de una defensa vigorosa. En seguida el enemigo intimó la rendición al gobernador de la Torre del Rey, quien respondió negativamente, y se defendió hasta que los franceses tuvieron una batería á tiro de pistola. Entonces trató de salvarse con su valiente guarnición, compuesta de 85 hombres, y lo logró mediante los auxilios que prestó el capitán Eyre, del navío inglés Magnifico en cuyos botes hubo 3 heridos. (G. de la R.)

ADDENDA: ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN E. PRADES):

FALUCHOS: En la marina de guerra los faluchos estaban destinados al servicio de guardacostas y se llamaban de primera clase los que tenían una dotación superior a sesenta hombres, y de segunda los de menor número.

OBUSERA Nº9: Embarcación artillada con algún obús.

DIVISIÓN DE FALUCHOS DEL GRAO DE VALENCIA: Los nombres de algunos faluchos y de otras embarcaciones de guerra destinadas a la rada de Valencia, eran: falucho Valeroso, falucho Picudo, Obusera nº9, falucho Cornell, jabeque corsario Santa Faz, Falucho corsario Santo Cristo del Grao, Falucho corsario San Antonio, Falucho corsario San Fernando,….

GEORGE EYRE: Sir George Eyre, nació antes de 1782, falleció el 15 de febrero de 1839, fue un oficial de alta graduación de la Royal Navy que prestó servicio durante la Guerra de Independencia de los Estados Unidos y las Guerras Revolucionarias Francesas y Napoleónicas, eventualmente ascendiendo al rango de Vicealmirante de la Royal Navy. En el año 1806, George Eyre se unió a la flota del Mediterráneo y estuvo activo frente a la costa de España, apoyando la resistencia española a los franceses. La flota del Mediterráneo ya estaba bajo el mando de Sir Edward Pellew, y Eyre fue enviado a la costa española para apoyar a las fuerzas españolas que luchaban contra los franceses. Eyre estuvo particularmente activo frente a las costas de Valencia y evacuó la guarnición de Oropesa del Mar, ganándose el agradecimiento del general Joaquín Blake.  Al ser ordenado regresar a Inglaterra en 1811, Pellew también escribió una carta privada de agradecimiento, siguiendo su declaración anterior de que "tengo que expresar mi completa aprobación de los métodos del capitán Eyre, y tengo mucha satisfacción de emplear los servicios de ese excelente oficial en ayuda de los patriotas de Valencia". Eyre llegó a Inglaterra en 1812, su salud se había visto afectada por sus cinco años en una estación extranjera, y solicitó y recibió permiso para ir a tierra. Como muestra de sus servicios en el Adriático y fuera de España fue nombrado caballero por el rey Jorge III. Eyre fue nombrado Coronel de Marines el 4 de junio de 1814 y fue nombrado Caballero Comendador de la Orden del Baño tras la expansión de la orden el 12 de enero de 1815. (Bibliografía consultada: Ralfe, James (1.828): "La biografía naval de Gran Bretaña: compuesta por memorias históricas de aquellos oficiales de la marina británica que se distinguieron durante el reinado de Su Majestad Jorge III". London, Whitmore y Fenn,  pág. 390 a 396). 

BIBLIOGRAFIA, WEBGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES:

- Ralfe, James (1.828): "La biografía naval de Gran Bretaña: compuesta por memorias históricas de aquellos oficiales de la marina británica que se distinguieron durante el reinado de Su Majestad Jorge III". London, Whitmore y Fenn.

ARCHIVOS FOTO-IMAGEN:





Torre del Rey.

Torre del Rey.

Torre del Rey.

Torre del Rey.






sábado, 30 de abril de 2022

LAS CARTAS DESDE OROPESA DEL MAR DEL CORRESPONSAL PICATOSTE, EN JULIO DEL AÑO 1860.

GENTES, COSTUMBRES, FOLCLORE, TRADICIONES, HISTORIAS, PATRIMONIOS Y PAISAJES DE LA PROVINCIA DE CASTELLÓN:

Por: JUAN E. PRADES BEL, autor de los proyectos: "RECORDAR TAMBIÉN ES VIVIR"; "HISTORIAS DEL MAR"; “ESPIGOLANT CULTURA: Taller de historia, memorias, crónicas históricas, patrimonios, humanidades, ...."; y otras historias.

(Proyecto): DATOS PARA LA HISTORIA DEL MUNICIPIO DE ORPESA Y OROPESA DEL MAR, LA TORRE DEL REY, EL CASTILLO Y EL FARO DE SEÑALES MARÍTIMAS.

"DESDE OROPESA DEL MAR, LAS CARTAS DEL CORRESPONSAL FELIPE PICATOSTE, SOBRE LOS PREPARATIVOS DE LAS DELEGACIONES CIÉNTIFICAS PARA EL ECLIPSE TOTAL DE SOL DEL 18 DE JULIO DE 1860".

Escribe: JUAN EMILIO PRADES BEL.... ("Las historias escritas que me acompañan, me ayudan a pensar, a imaginar, a vivir, y a experimentar un mundo de vidas muy diferentes a la mía". J.E.P.B. cronista histórico).

- (En homenaje a mi tierra, a mi país, a sus gentes, a sus memorias y a su historia).

INTRODUCCIÓN: Felipe Picatoste Rodríguez (1834-1892) fue un hombre versátil de su tiempo, gentil, sabio, polifacético, escritor, periodista, maestro y pedagogo, cultivó materias de campos muy diversos como las matemáticas, la historia general, la historia de la ciencia, la política, el periodismo, la literatura,…. 

- Este artículo, está centrado en las cartas de correspondencia que escribió Felipe Picatoste desde la villa de Oropesa (Oropesa del Mar y Orpesa) los días 17 y el 18 de julio del año 1860, informando de los ajetreos, y las aventuras de su estancia en esta población castellonense, para publicar en el rotativo de su periódico “Las Novedades” de Ángel Fernández de los Ríos. 

- El periodista (Felipe Picatoste Rodríguez), cubría como corresponsal de prensa los acontecimientos de la provincia de Castellón, su desplazamiento desde Madrid hasta Castellón, Benicassim y Oropesa del Mar, era con relación a los acontecimientos que rodeaban el famoso "Eclipse total de Sol de 1860", que tenia que cubrir como periodista e informar de todos los acontecimientos, por encargo personal del director de su periódico

- Picatoste fiel a sus costumbres narrativas literarias, como las de añadir constantemente datos descriptivos de vivencias, personas, anécdotas y experiencias en primera persona, cultivando en todo momento la prosa y los detalles, que son de gran ayuda para comprender aquellos tiempos, sus gentes y sus costumbres de vida. 

- La parte esencial de su misiva refiere a los trasiegos, ubicaciones y relaciones y contactos con las delegaciones de físicos y astrónomos internacionales llegados a la provincia de Castellón para observar científicamente el "Eclipse total de Sol" que se produjo el día 18 de julio de 1860.

- El "eclipse de Sol" fue objeto de numerosos preparativos con más de un año de antelación por parte de numerosos astrónomos y universidades de diversos países, se considera que se trata del primer eclipse solar que generó una preparación concertada internacionalmente, el eclipse solar de 1860 convirtió a una parte de España en el centro de peregrinación de los astrónomos internacionales más destacados de la época.

EXPOSICIÓN DOCUMENTAL DEL AÑO 1860: 

(Documento 1º, fechado en el año 1860): 

- AÑO 1860: La Iberia (Madrid. 1854). 22/7/1860, página 3.= F. Picatoste:

- "OROPESA= De dos cartas, fechadas el 17 y 18 en el Faro de Oropesa, y que inserta “Las Novedades”, tomamos los principales párrafos: “Después de visitar el Faro, como dije a usted, y de oír misa en Oropesa con la comisión de San Fernando, volví a mí dichosa "Venta (de Orpesa") en la creencia de que estaría ya dispuesto un caballo que había ajustado el día anterior con el "ventero" para ir al Desierto (de las Palmas). Pero me encontré chasqueado. El caballo se había ido con el amo a Castellón; porque su dueño era antes que ningún otro, según me dijo la posadera en estos mismos términos.

- Quizá parecerá a Vd. exagerado lo que cuento; pero la realidad es aún mayor, y no lo dudará Vd. cuando lo sepa, que un alcalde de estos pueblos ha echado un bando para hacer desaparecer los temores que ha producido el anuncio del eclipse, y en él dice que los eclipses de sol son unos fenómenos que no son ya fenómenos, porque son muy propios de los países civilizados de Europa. 

- Juzgue Vd. si es posible colocarse en un punto más elevado para desterrar esos temores. Viéndome, pues, sin caballo, tuve que esperar á que pasara la diligencia de Barcelona, que me llevó a Benicasín (Benicàssim). Fuime derecho a casa del alcalde y le presenté el oficio del gobernador, cuya lectura produjo tres efectos muy distintos. 

- La autoridad suprema del pueblo suspendió la lectura de “La Regeneración”, único periódico que llega al Desierto; me obsequió con un vaso de limón hecho en mi presencia con las mismas manos acostumbradas a llevar la vara de la autoridad, y salió en busca del alguacil para meditar cómo podían proporcionarme una caballería. Pero a pesar de esta meditación, los esfuerzos reunidos de ambas autoridades no pudieron conseguirlo; ni un mal borrico pudo encontrarse en el pueblo (de Benicàssim). 

- El alcalde entonces, después de excusarse como era debido, me ofreció su hijo para que me acompañase; acepté el ofrecimiento y nos pusimos en marcha a la una de la tarde, a pie, y con un calor de 32º.”

- El camino del Desierto es llano al principio, pero a distancia de unos tres kilómetros de Benicasín, empieza la cuesta que conduce al convento de las Palmas, y en cuya subida se emplean dos horas cumplidas.

- El camino, si así puede llamarse la huella que han marcado los viajeros y las aguas que caen de las montañas, es sumamente quebrado y escabroso; la pendiente es muy rápida en algunos puntos. Sin embargo, estas dificultades quedan compensadas con el espectáculo que desde la cumbre se presenta a los ojos del caminante. Aunque las rocas son principalmente pizarrosas, no tienen aridez alguna. 

- El paisaje varía a cada momento, el horizonte se extiende a medida que se sube, y se descubren más huertas en la llanura, más extensión en la mar, y nuevos montes que limitan la vista. 

- Como he dicho antes, lejos de la aridez que parece indicar la palabra Desierto, todo el terreno hasta las cimas mis elevadas está cubierto de frondosos árboles y aromáticas plantas. Los frutos naturales que da de sí una tierra tan productiva, alternan con los sembrados, las huertas y los olivos, y en todas las vertientes crecen multitud de flores, entre las que descuellan principalmente las adelfas. 

- El aire que se respira está embalsamado, y el silencio solo le turban los cantos de infinitos pájaros y el vuelo de palomas silvestres y de tórtolas, tan mansas, que pasan sin temor cerca de las personas.

- El convento, que pertenece a la orden de los Carmelitas descalzos, estaba situado antes á la mitad de la cuesta, en un sitio en que se ven aun sus restos, y que se llama la Portería vieja; pero amenazando ruina este edificio, los frailes construyeron, con el producto de las limosnas de los fieles, el que hoy existe, que está mucho más arriba, y se concluyó en 1788. El edificio es grande, pero muy feo y muy sucio; las puertas son pequeñas; las escaleras estrechas y oscuras; la distribución no me parece muy buena. La iglesia es bastante capaz, y tiene cinco altares.

- El convento está rodeado, hasta gran distancia, de unas especies de bóvedas o cavernas, dedicadas cada una a un santo.

- Más arriba del convento están las estaciones de los astrónomos. 

- La primera es la de San Miguel, donde el señor Monserrat, entendido catedrático de química de la Universidad de Valencia, ha colocado los aparatos fotográficos, estableciendo su gabinete en un cuartito que está en la cima del monte. Allí está colocada una magnífica “ecuatorial”, a la que han hecho para mayor exactitud un pie de mampostería. 

- El señor Monserrat ha sacado ya algunas vistas del terreno, y dos imágenes del sol. En una de ellas, sobre todo, se descubre claramente la gran mancha que llama hoy la atención de los astrónomos. Estas fotografías tienen más de tres pulgadas de diámetro.

- En un montecillo más elevado aún, está la "ermita del hermano Bartolo", llamada así porque hizo en ella penitencia un fraile de este nombre, que tiene gran fama por su virtud. En ella se han colocado todos los instrumentos astronómicos, y desde allí harán sus observaciones el P. Sechi y el señor Aguilar, director del Observatorio de Madrid.

- Desde esta ermita, que es el punto más elevado del contorno, se descubre una extensión inmensa. En el límite del horizonte aparecen las Baleares, la ciudad de Valencia y el puerto de Tortosa".

(Documento 2º, fechado en el año 1860): 

- AÑO 1860: La Iberia (Madrid. 1854). 22/7/1860, página 3.

"OROPESA= Marché a Oropesa, encaminándome desde allí al Faro. Este sitio, elejido con anticipación por el señor Márquez, no puede ser más a propósito. Las habitaciones del Faro, qué, aunque es de tercer orden, es muy bueno, le han preparado lo mejor posible para alojar a la comisión portuguesa; delante del Faro hay una gran tienda de campaña, que puede llamarse el cuartel general, destinada a punto de reunión, a hacer todos los cálculos, y a comedor; a la derecha del Faro otras tres tiendas menores sirven de dormitorios. 

- La costa se extiende a derecha e izquierda, siempre visible, alternando la playa arenosa con algunas rocas; por el Sur la limita la costa de Castellón, y por el Norte Peñíscola. Enfrente tenemos las Columbretes, cuyo Faro se descubre de noche. Por el Occidente limitan la vista los montes de Oropesa, y más al Norte los de Peñíscola.

- En una prominencia hay una torre, combatida por los franceses en la guerra de la Independencia, y desde cuya plataforma se descubre detrás de Oropesa los montes de Cavanes (Cabanes) y Villafamés, que distan unas tres horas.

- Desde el pie del Faro se presenta Oropesa en una situación tan pintoresca, que parece un cuadro de paisaje meditado por un pintor de gran imaginación. 

- A distancia, de poco más de un kilómetro hay un verdadero puerto natural que, aprovechado, podría convertir a este desgraciado pueblo en una villa riquísima y de gran comercio, y a unos doscientos pasos de la costa están las mortíferas lagunas (de Oropesa), cuyos efectos creo que podrían repararse a poca costa, abriendo un cauce hasta el mar. 

- Desde allí, nos condolimos de los oropesinos, que, a pesar de vivir en un pueblo más rico que todos los que le rodean, no solo no tienen médico, ni cirujano, ni botica, sino que les es preciso ir a buscarlos a tres leguas de distancia.

- En el Faro (de Oropesa) estaban, como dije a Vd. en mi anterior, reunidas las comisiones del Observatorio de San Fernando y del gobierno de Portugal. Componían esta los señores Rodrigo Riveiro de Souza, doctor y catedrático de la Universidad de Coimbra, presidente de la comisión; Jacinto Antonio de Souza, también doctor y catedrático de física; Juan Carlos de Brito Capello, teniente de marina, y observador del meteorológico de Lisboa. Acompaña á esta comisión el señor Francisco Antonio de Miranda, hábil instrumentista, cuya cooperación ha sido muy útil. 

- La comisión española se componía del señor don Francisco de Paula Márquez, capitán de navío y director del Observatorio de San Fernando desde el año 1836, en que por fallecimiento del conocido señor Montojo, le reemplazó dignamente; don Manuel Fernández y Coria, don Agustín Serrano y Mayoral, y don José Montojo, tenientes de navío; don Cecilio Pujazón, don Simón Manzano y don Enrique Garrido, alféreces de navío, y don Jacobo Gordon, teniente de navío de ingenieros de la armada".

(Documento 3º, fechado en el año 1860): 

- AÑO 1860: La Iberia (Madrid. 1854). 22/7/1860, página 3. 

- "OROPESA= Hoy es el gran día: dentro de algunas horas se habrá observado el fenómeno magnifico que ha hecho abandonar sus observatorios á la mayor parte de los astrónomos de Europa. 

- En el cielo se presentan algunas nubes; el viento las lleva hacía el Occidente, y nosotros no las perdemos de vista ni un momento. ¿Estará nublado?, ¿Tendremos tempestad?. He aquí, las preguntas que todos nos hacemos: las palabras que pronuncia cualquiera tranquilizan o desaniman a todos los demás; nadie puede estarse quieto; a cada momento observamos el horizonte; se oye algún trueno a lo lejos y retumba en el pecho de todos; se ha cubierto el cielo por un instante; una nube de tristeza ha cubierto también todos los semblantes. 

- Pero, al poco tiempo se ha despejado, y el sol, el verdadero “rex caelorum”, ha aparecido con una fuerza extraordinaria; casi todos los oculares ingleses de los anteojos han saltado; se ponen otros nuevos, y en el espacio de veinte segundos vuelven a saltar; no importa, el señor Miranda lo remedia en seguida; tengamos Sol, aunque su fuerza nos aniquile.

- A las nueve han venido a anunciarnos la visita del duque de Montpensier, que parece ha elegido este punto para observar el eclipse.

- En efecto, no mucho después hemos descubierto su carruaje, y a derecha e izquierda, y detrás, a todos los habitantes de Oropesa, que vienen tropezando aquí y cayendo allá solo por el gusto de ver un coche.

- Preceden al duque los individuos del ayuntamiento de Oropesa, presididos por el alcalde. Llegado el duque al Faro, y recibido por el señor Márquez, despidió al ayuntamiento.

- Extrañé, sobremanera que el cura se pusiera de rodillas, pidiendo a S. A. la mano.

- El duque de Montpensier, recorrió el campo en que estaban los aparatos, y almorzó en nuestra tienda. Todos le agradecimos el que renunciara hasta la menor ceremonia, de modo, que permanecimos como estábamos; y el duque no impidió que se hiciera ni una sola observación. 

- Apenas concluyó el almuerzo, el señor Márquez, y todos los demás, acudieron á sus puestos para no moverse hasta pasado el eclipse.

- Cerca del Faro estaban los barómetros, y parte de los termómetros; más allá un hermoso anemómetro de la comisión portuguesa, y á la derecha, colocados en escala, los anteojos: en último término, libre de las influencias magnéticas, estaba el declinómetro: á la izquierda se colocó el actinómetro.

- Los observadores estaban divididos en secciones. Los señores Gordon y Montojo, tenían á su cargo los barómetros, psichómetros y termómetros, de irradiación solar.  

- Los dos señores Souza y el señor Capello, la parte de fotometría-magnetismo, fenómenos de polarización y anemómetro.

- Los señores Márquez, Fernández, Manzano y Garrido, la parte astronómica, debiendo observar principalmente los dos primeros las protuberancias.

- Los señores Manzano y Garrido debían observar las circunstancias de la corona, el aspecto del cielo, de que estaba encargado yo también.

- Así permanecimos todos en nuestros puestos, con el reloj o cronómetro en la mano, esperando el momento del primer contacto, que, según los cálculos anteriores, debía verificarse a la una y cincuenta y siete minutos. 

- En efecto, a esa hora, segundo más o menos, según los diversos aparatos de observación que cada uno poseía, se verificó la primera tangencia del sol y de la luna. Sin podernos contener, todos abandonamos el anteojo, y una mirada de satisfacción, de alegría inmensa, casi de orgullo, bastó para expresarnos mutuamente la emoción que sentíamos.

- A las tres y ocho minutos, la luna cubrió en toda su extensión el disco solar. ¿Cómo expresar lo que entonces pasó por nos otros, y el magnífico espectáculo que se presentó a nuestra vista?... 

- La tierra estaba envuelta en las tinieblas; el silencio había sucedido al ruido que producían millares de personas, y al canto de los pájaros; únicamente se dejaba oír el sordo murmullo de la mar agitada algún tanto por un ligero viento, semejante al que anuncia la tempestad. 

- La naturaleza se había postrado, pero no con la calma que lo hace cuando se aproxima la noche; no con el poético cántico del labrador que pide ya el descanso, y del pájaro que vuelve tranquilo a su nido; no con los magníficos arreboles que pinta el sol en el ocaso al retirarse del horizonte, sino sombría, cubierta de un velo de fúnebre tristeza; enmudeciendo de espanto a las aves que buscaban presurosas un refugio; aterrando a todos los seres de la creación.

- Nosotros que esperábamos este fenómeno, que sabíamos precisamente la hora, el minuto, el segundo en que debía verificarse, que conocíamos de antemano sus principales circunstancias, no fuimos extraños a esta emoción; quizá la sentimos con más fuerza, porque nuestras observaciones sobre la naturaleza eran más delicadas. 

- Un terror secreto inexplicable, una vaga ansiedad nos sobrecogía. 

- El silencio que nos cercaba; la imposibilidad de comunicar a los demás nuestros sentimientos, porque con este objeto estábamos todos separados, contribuía mayormente a nuestra inquietud. 

- Pocos segundos después de ocultarse el sol apareció alrededor una brillante corona; innumerables rayos de plata salían en todas direcciones del disco solar y derramaban una tenue luz que servía tan solo para aumentar el efecto de la oscuridad, para hacerle algo visible. La hermosura de esta corona nos encantó.

- Es imposible formarse idea de aquel aspecto nuevo del cielo, de la brillantez de los rayos luminosos que dejaban en su centro un núcleo oscuro.

- Tres minutos y medio duró el eclipse total. A la reaparición de la luz se levantó de la tierra un murmullo que, aunque pequeño, era producido por miles de personas. Era la respiración anhelante de todos los espectadores que había estado suspendida; era la manifestación del desahogo que experimentaban todos los corazones; era una impresión, un grito de alegría que había principiado hacía dos horas entre los especuladores habitantes de la California, y atravesando con asombrosa rapidez, la América y el Atlántico, la España y el Mediterráneo, iba a morir poco tiempo después en las abrasadas tierras de la Etiopía, pronunciado igualmente por el idólatra que por el cristiano y el incrédulo; lo mismo por el bárbaro que por el civilizado.

- Desde aquel momento el eclipse perdió su importancia para los que no eran observadores, y las risas, las conversaciones, el ruido reemplazaron al silencio. (Felipe Picatoste, 18/7/1860)".

ADDENDA: ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN E. PRADES):

BIBLIOGRAFIA, WEBGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES:

ARCHIVOS FOTO-IMAGEN: "OROPESA DEL MAR/ORPESA".












Felipe Picatoste (1.834-1.892) .

martes, 20 de julio de 2021

EL NAVÍO HMS MAGNIFICENT, OROPESA DEL MAR , OCTUBRE DE 1811.

GENTES, COSTUMBRES, FOLCLORE, TRADICIONES, HISTORIAS, PATRIMONIOS Y PAISAJES DE LA PROVINCIA DE CASTELLÓN:

Por: JUAN E. PRADES BEL, autor de los proyectos: "RECORDAR TAMBIÉN ES VIVIR"; "HISTORIAS DEL MAR"; “ESPIGOLANT CULTURA: Taller de historia, memorias, crónicas históricas, patrimonios, humanidades, ...."; y otras historias.

(Proyecto): DATOS PARA LA HISTORIA DEL MUNICIPIO DE ORPESA/OROPESA DEL MAR.

(Proyecto): HISTORIAS, MITOS Y LEYENDAS DE KLOS PUEBLOS Y EL TERRITORIO DE LA PLANA DEL "CASTELL D'ALBALAT" (CASTELLÓN).

"EL COMBATE CONTRA LOS FRANCESES DEL NAVÍO DE LÍNEA DE 74 CAÑONES "HMS MAGNIFICENT" DE LA ROYAL NAVY, EN AUXILIO Y RESCATE DE LOS ESPAÑOLES ATRAPADOS EN LA TORRE DEL REY Y EN LA CIUDADELA DE OROPESA DEL MAR EN 1811, EN LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA ESPAÑOLA, 1808-1814".

Escribe: JUAN EMILIO PRADES BEL.... ("Las historias escritas que me acompañan, me ayudan a pensar, a imaginar, a vivir, y a experimentar un mundo de vidas muy diferentes a la mía". J.E.P.B. cronista histórico).

- (En homenaje a mi tierra, a mi país, a sus gentes, a sus memorias y a su historia).

INTRODUCCIÓN: La Guerra de la Independencia tuvo en Oropesa del Mar un episodio heroico, que comenzó con la defensa heroica de los soldados españoles, y el asedio y la posterior ocupación de Oropesa del Mar por el ejército francés del Mariscal Suchet (Luis Gabriel Suchet).

- Debido a la enérgica defensa con que se empleaban las guarniciones españoles que protegían la actual Orpesa (Oropesa del Mar), sobre el 20 de septiembre del año 1811, obligaron al tren de batir y al ejército francés del mariscal Suchet a dar un rodeo de unos 40 km en su marcha hacia Valencia, desviándose a la fuerza de la costa, y yéndose a buscar el "Camino Real" a la población de Cabanes. 

- El ejército del Mariscal Suchet volvió un mes más tarde a esta plaza litoral con ganas de revancha (fue en octubre del año 1811), y a realizar el asalto definitivo y someter a las guarniciones de Oropesa del Mar, tras el asedio logró ocupar el castillo, y ordenó destruir las murallas de dicha ciudadela.

- Pero los defensores españoles de la Torre del Rey no llegaron a capitular a las tropas francesas, al quedar aislados por el asedio a la torre, se vieron obligados a retirarse por mar, siendo auxiliados y rescatados por una flota de la Royal Navy al mando de George Eyre, formada por el gran navío de línea “HMS Magnificent” de 74 cañones y tres cañoneras de la Flota del Mediterráneo de la Royal Navy.  

- Y así comenzó, la historia que me motiva a escribir este relato, basado sobre la retirada de las fuerzas españolas de la Torre del Rey, y el fuego cruzado de la fragata “HMS Magnificent” y las baterías francesas y la fusilería italiana. 

- Para esta historia, dispongo de dos informadores excelentes de primera mano los cuales estuvieron como comandantes en la primera línea de la batalla, se trata del Mariscal Suchet del ejército francés y el Comandante naval George Eyre, de los cuales trascribiré (sic) sus propias palabras sobre los hechos y pormenores de la batalla marítimo-terrestre.

INTRODUCCIÓN HISTÓRICA A LA GUERRA DE INDEPENDENCIA: La guerra de la Independencia Española fue un conflicto bélico desarrollado entre 1808 y 1814 dentro del contexto de las guerras napoleónicas europeas, que enfrentó a las potencias aliadas de España, Reino Unido y Portugal contra el Primer Imperio francés, cuya pretensión era la de instalar en el trono español al hermano de Napoleón, José Bonaparte, tras las abdicaciones de Bayona.  Ante la invasión francesa de la península Ibérica el pueblo español despertó y Napoleón Bonaparte se vio obligado a mantener un gran ejército en España durante seis años, al tiempo que las Cortes de Cádiz ponían en práctica la revolución liberal con la elaboración de la Constitución Española del año 1812.

EXPOSICIÓN DOCUMENTAL, (Documento inglés): Textos de "GEORGE EYRE, a bordo del “Magnificent” sobre Valencia, 14 de Octubre 1811. Al llegar aquí el 8 del corriente, me apresuré á asegurar al General Blake, que me hallaba dispuesto á emprender qualquier servicio en que pudiese serle útil, contribuyendo á, sus planes para la defensa de esta Provincia; y al día siguiente recibí de S. E. una carta en que me pedía que auxiliase el Castillo de Oropesa, que  se hallaba mui apretado por el enemigo, y mui apurado de provisiones. En conseqüencia, me dirigí allá, con tres cañoneras que el General puso a mi disposición y llegué por la noche del 11, quando supe que el Castillo se había rendido el día antes, y que había dos mil enemigos en el pueblo; pero había una torre, como a una milla de Oropesa, y á mui poca distancia del mar, en que estaba arbolada la Vandera Española, y se veía al enemigo construyendo una batería contra ella a tiro de fusil. Habiendo hallado medio de comunicación con la Torre, recibí una carta del Comandante, en que me informaba, que aunque había rehusado capitular quando le habían intimado el día anterior, le sería imposible mantenerse muchas horas contra la fuerza que el enemigo había acercado; por tanto dispuse un plan para libertar la guarnición. Al amanecer del día siguiente el enemigo abrió su fuego, el qual fue respondido con vigor desde la torre; Pero la briza no apuntó hasta las nueve de la mañana, y hasta entonces no pude acercar mi navío. Anclé pues inmediato á tierra quanto pude, y mandé una lancha, y una pinaza, con las cañoneras, para que se traxesen la guarnición, que consistía de dos oficiales, y ochenta y cinco soldados; todos los quales, tengo la satisfacción de informar á V., estaban embarcados á las diez; gracias á (TOMO IV), la actividad, y valiente conducta de los oficiales y tripulaciones de los botes. El fuego del “Magnificent” molestó á la batería; pero al punto que apercibieron que la torre estaba abandonada, acudieron en mucho número á la orilla, cubiertos por una pequeña punta de tierra, y entre los peñascos, haciendo un violento fuego de fusilería, de que resultaron heridos tres de mi gente, y siento decir que uno de ellos, de mucho peligro. Los oficiales que mandaban los botes del Magnificent en esta ocasión fueron los tenientes Astley, y Hiatt, los quales se han presentado voluntariamente para todo género de peligro y trabajo que se ha ofrecido; su conducta en esta y en todas las ocasiones anteriores, ha sido de satisfacción para mí, y de mucho crédito para ellos. Habiendo sido preciso que la lancha usase su carroñada para contener el fuego del enemigo que se aumentaba cada vez más, la pinaza, que había traído una barcada de soldados españoles a una de las cañoneras; tuvo que volver de segunda vez a tierra, por los que se habían quedado en los peñascos: el teniente Hiatt executo este servicio con el mayor espíritu y humanidad. (Firmado) JORGE EYRE. A Sir Edwardo Pellew, Vice-Almirante de la Roxa, &c. &c. Oficiales empleados en los botes.—Los tenientes Astley y Hiatt, y el Guardia-Marina Mr. G. D. Ross.  Marineros heridos.—John Lens, de peligro—Roberto Thompson y Ricardo James, ligeramente”. (El Español (Londres). 30/12/1811, n.º 21, página 49).

EXPOSICIÓN DOCUMENTAL, (Documento francés): Textos del MARISCAL SUCHET. X. Habíase expedido á Tortosa la orden de hacer partir el tren de batir hacia Murviedro, inmediatamente después de la poco feliz escalada del 28 de setiembre. Al punto se pusieron en movimiento los convoyes de artillería; pero se decidió que las primeras piezas que llegarían frente de Oropesa, harían alto allí momentáneamente, á fin de batir las murallas de dicho castillo antes de llegar á vista de Sagunto. Dióse al general Compére la comisión y orden de dirigirse á dicho punto, quien hizo acampar sus tropas cerca de Oropesa y se ocupó al momento de los preparativos de dicho sitio. El mariscal quiso proporcionar a la división napolitana la ocasión de grangearse y de obtener este trofeo: dicha división, reducida entonces al escaso número de mil y cuatrocientos hombres, y entre ellos ciento y cincuenta de caballería, estaba en el caso de prestar bien útiles servicios, ya por la emulación le inspiraban los demás cuerpos, como por el zelo y desvelos de su general Compére. Con los Napolitanos marchaba también una brigada del cuerpo de ingenieros francés. 

Al día siguiente, y los demás consecutivos, nuestra tropa se apoderó á la fuerza del lugar, y se atrincheró en él; nos establecimos también de manera á poder cortar a la guarnición toda retirada hacia la Torre del Rey. Dicha torre, situada a la distancia de cuatrocientas toesas, estaba edificada sobre una roca á orillas del mar, y armada y ocupada por algunos hombres; en caso necesario podía servir á proteger un embarque. Con respecto al castillejo ó fuerte, situado cerca del camino real que estuviera destinado á dominar, constaba de una gruesa torre cuadrada, rodeada por tres de sus costados por un recinto, flanqueado y defendido con torrecillas, sin foso, en razón del áspero y difícil escarpe de la montañita. Por el lado del sud, se veía a descubierto el pie de la torre; la puerta de entrada y la rampa que conducía á aquella estaba á cuatro pasos de las primeras casas del lugar. Creyóse que se podría abrir brecha en seguida en el reducto mismo; pero nos encontramos sobrado cerca para haber de emprender los trabajos en regla, y tratamos de buscar por otra parte una localidad oportuna. 

El gefe de batallón de ingenieros Michaud, y el gefe de batallón de artillería Charrue abrieron una trinchera, y construyeron una batería sobre el camino real, á cien toesas poco más o menos de la parte norte del recinto del fuerte. 

Una compañía de artilleros italianos vino á reunirse con los zapadores franceses, y el 8 de octubre, llegaron al campo procedentes de Tortosa tres cañones de 24 y un obús de diez pulgadas. La batería se perfeccionó y artilló durante el día 9, y en la noche del 9 al 10, llegó el mariscal al sitio, seguido de un batallón del Vístula. Por orden del mariscal, rompiose el fuego, el 10, al amanecer, y la artillería del fuerte no tardó en verse forzada á callar: á las tres de la tarde estaba ya la brecha practicable en el primer recinto. 

El general Ferrier dispuso al momento cuatro compañías de preferencia napolitana, para montar al asalto, con el objeto de apoderarse de un primer cuerpo primer cuerpo de guardia. Iba ya á darse aquel; pero el enemigo juzgó no debía esperarle, é izó bandera blanca. Entramos, pues, en el fuerte, en el cual encontramos doscientos quince hombres, con cuatro piezas de artillería y algunas provisiones. 

La Torre del Rey se negó á capitular, con cuyo motivo se abrió la trinchera contra ella y nos disponíamos ya á hacer venir algunas piezas para batirla. Pero, el 10, se dejaron ver algunos barcos, procedentes de Valencia, con la intención de salvar y de llevarse la guarnición encerrada allí, lo que no nos fue posible impedir, a pesar de los esfuerzos de la artillería ligera italiana у de los granaderos у volteadores del Vístula, que se adelantaron hasta la playa misma para oponerse al embarque.

Encontramos en la torre dos piezas. Nuestra pérdida en Oropesa consistió en treinta y un hombres, y entre ellos seis muertos. La ocupación de dicho castillo nos dejó enteramente libre el camino, y abrió el paso a toda la artillería destinada contra Sagunto.

ADDENDA: ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS Y CITADOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN E. PRADES):

HMS MAGNIFICENT: El HMS Magnificent fue un navío de línea de 74 cañones de la Royal Navy, botado el 30 de agosto de 1806 en Blackwall Yard, siendo capitaneado por el contraalmirante William Lloyd Towns. Fue desguazado en 1825, y finalmente vendido fuera del servicio en 1843. Dimensiones: 53 metros x 14,43 m. x 6,1 m. Todos los barcos de la Royal Navy llevan el prefijo de barco "HMS", son las siglas abreviadas de “Her Majesty's Ship”, en español, Barco de su Majestad. En este caso del navío HMS Magnificent, en español seria el “Barco de su Majestad el Magnifico”.

BIOGRAFIA DE GEORGE EYRE COMANDANTE AL MANDO DEL HMS MAGNIFICENT: Sir George Eyre, llegó a ser un oficial de alta graduación de la Royal Navy, llegando gradualmente hasta al rango de Vicealmirante de la Roja (Vice-Admiral of the Red). intervino en la Guerra de Independencia de los Estados Unidos y las Guerras Revolucionarias Francesas y Napoleónicas, en 1826 Eyre se retiró a tierra debido a una enfermedad. Murió el 15 de febrero de  1839. George Eyre sirvió con James King en el Caribe durante la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, viendo acción en una serie de combates. Con la conclusión de la guerra, se estableció a veces en Halifax, y más tarde frente a la costa sudamericana y en el Mediterráneo. Con el estallido de las Guerras Revolucionarias Francesas, George Eyre sirvió en el Mediterráneo y estuvo involucrado en el Sitio de Toulon, antes de recibir su primer mando, el bergantín-balandra de 14 cañones HMS Speedy. El comando duró poco, y el Speedy fue perseguido y capturado por una gran flota francesa. Llevados en cautiverio, George Eyre y sus hombres soportaron duras condiciones hasta que fueron intercambiados de vuelta a Gran Bretaña. Absuelto por la pérdida de su barco y se le dio un nuevo mando, Eyre salió a las Indias Occidentales, pero regresó a Gran Bretaña en 1799 y en el año 1806, se unió a la flota del Mediterráneo y estuvo activo frente a la costa de España, apoyando la resistencia española a los franceses. Fue oficial comandante de los siguientes barcos de guerra: HMS Speedy; HMS Albacore; HMS Prompte; HMS Regulus; HMS San Josef; HMS Ardent; HMS Magnificent.

TAN SOLO DOS AÑOS ANTES DEL AÑO 1811 LOS AHORA ALIADOS ESPAÑOLES E INGLESES ERAN AFERRIMOS ENEMIGOS EN LA GUERRA ANGLO-ESPAÑOLA DE 1804 A 1809: La guerra anglo-española (1804-1809) fue un conflicto que enfrentó a España, con el apoyo de Francia, contra Gran Bretaña. La contienda se enmarca en las Guerras Napoleónicas. La guerra comenzó tras la batalla del cabo de Santa María, cuando una flota británica atacó en tiempo de paz a una escuadra española de cuatro fragatas que transportaban caudales y mercancías desde América. Uno de los buques españoles fue hundido y el resto fueron apresados. El conflicto finalizó formalmente en enero del año 1809 con la firma de un tratado de paz y alianza entre el Gobierno británico y la Junta Suprema Central que gobernaba España en oposición a la ocupación francesa, aunque las hostilidades habían finalizado el año anterior con la intervención británica a favor de la Junta en su lucha contra los ejércitos napoleónicos. La principal consecuencia de esta guerra fue, de acuerdo con algunas opiniones, la pérdida de la posición como potencia naval hegemónica  de España por la derrota sufrida contra Inglaterra en la batalla de Trafalgar del año 1805.

BIBLIOGRAFIA, WEBGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES:

Louis-Gabriel Suchet (1828): "Memorias del Mariscal Suchet sobre sus campañas en España, 1808-1814, escrito por el mismo".

Louis-Gabriel Suchet (1828): “Mémoires du Maréchal Suchet, Duc d'Albufera, sur ses campagnes en Espagne, depuis 1808 jusqu'en 1814 / écrits par lui-même”. Edité par A. Bossange : Firmin Didot. Paris – 1828.

ARCHIVO FOTO-IMAGEN: "HMS Victory navío de línea británico similar al HMS Magnificent". 


"HMS Victory" navío de línea británico
 similar al HMS Magnificent.


"HMS Victory" navío de línea británico
 similar al HMS Magnificent.

El navío de línea HMS Magnificent de George Eyre,
que socorrió a la ciudadela de Oropesa del Mar y a la torre del Rey .

ARCHIVO FOTO-IMAGEN: "ORPESA Y LA TORRE DEL REY".

Torre del Rey.

Murallas y prisión de la ciudadela de Oropesa del Mar.

Lugar de los combates en la actualidad.

Lugar de los combates.

Lugar de los combates.

Lugar de los combates.


Cuadro de Johan Danckerts.