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lunes, 2 de mayo de 2022

LA VISITA DEL DUQUE DE MONTPENSIER AL MUNICIPIO DE OROPESA EN 1860.

GENTES, COSTUMBRES, FOLCLORE, TRADICIONES, HISTORIAS, PATRIMONIOS, Y PAISAJES DE LA PROVINCIA DE CASTELLÓN:

Por: JUAN E. PRADES BEL, autor de los proyectos: "RECORDAR TAMBIÉN ES VIVIR"; "HISTORIAS DEL MAR"; “ESPIGOLANT CULTURA: Taller de historia, memorias, crónicas históricas, patrimonios, humanidades, ...."; y otras historias.

(Proyecto): DATOS PARA LA HISTORIA DE OROPESA DEL MAR, DE LA TORRE DEL REY, EL CASTILLO Y EL FARO DE SEÑALES MARÍTIMAS.

“AÑO 1860: LA VISITA DEL DUQUE DE MONTPENSIER AL MUNICIPIO DE OROPESA DEL MAR, PARA OBSERVAR EL ECLIPSE TOTAL DE SOL DEL 18 DE JULIO DE 1860, DESDE EL FARO DE OROPESA, EL PUNTO DE REUNIÓN DE ASTRÓNOMOS Y FÍSICOS PORTUGUESES Y ESPAÑOLES”.

Escribe: JUAN EMILIO PRADES BEL.... ("Las historias escritas que me acompañan, me ayudan a pensar, a imaginar, a vivir, y a experimentar un mundo de vidas muy diferentes a la mía". J.E.P.B. cronista histórico).

- (En homenaje a mi tierra, a mi país, a sus gentes, a sus memorias y a su historia).

INTRODUCCIÓN: El duque de Montpensier, muy amante de las ciencias, estuvo de visita en Oropesa del Mar, desde donde presenció el eclipse de sol del día 18 julio de 1860, en el monte de la torre del Rey, junto al recién inaugurado Faro de Oropesa. El duque de Montpensier llego a Castellón el día anterior procedente de Madrid, paso la noche en el convento del Desierto de las Palmas.

EL DUQUE DE MONTPENSIER: Antonio María Felipe de Orleans era el duque de Montpensier (Neuilly-sur-Seine, 31 de julio de 1824 - Sanlúcar de Barrameda, 4 de febrero de 1890), fue un príncipe francés, miembro de la familia real francesa, y de la española por matrimonio y por parte de su madre. Era el hijo menor del rey de los franceses Luis Felipe I y de María Amelia de Borbón-Dos Sicilias, princesa de las Dos Sicilias y nieta del rey, Carlos III por su hijo, el infante Fernando. El 10 de octubre de 1846 se celebró su boda con Luisa Fernanda de Borbón en el salón de embajadores del Palacio Real de Madrid, ella contaba 15 años y él 22. En la misma ceremonia, también contraerían matrimonio la reina Isabel II y su primo Francisco de Asís de Borbón.

PERSONALIDAD: (...Antonio de Orleans el duque de Montpensier, tenía porte de noble y gran señor, era grato y apacible, cultísimo y artista, era agradable por su cortesía y llaneza con los visitantes de toda categoría, sin humillar jamás a los más modestos. Frente a la fama de tacaño que le proporcionaba su exhaustiva y magnífica administración, su compasiva generosidad era ilimitada hacia los enfermos o necesitados, personas o instituciones. Como anfitrión, era asimismo espléndido y delicado. De altísima espiritualidad, ponía, sin ser especialmente piadoso, gran celo en el cumplimiento, suyo y de su casa, de las obligaciones religiosas...). Textos del biógrafo “Vicente González Barberán”.

LA VISITA DEL DUQUE DE MONTPENSIER AL MUNICIPIO DE OROPESA DEL MAR, EXPLICADA EN LOS TEXTOS DEL CORRESPONSAL DE PRENSA FELIPE PICATOSTE Y DEL ASTRÓLOGO MARIANO CASTILLO, DESPLAZADOS AL PUNTO DE OBSERVACIÓN DEL FARO DE OROPESA, LOS CUALES COMPARTIERON ALMUERZO Y EXPERIENCIAS CON EL DUQUE Y LOS CIENTÍFICOS:

- Textos de Felipe Picatoste: "...A las nueve han venido a anunciarnos la visita del duque de Montpensier, que parece ha elegido este punto para observar el eclipse. En efecto, no mucho después hemos descubierto su carruaje, y a derecha e izquierda, y detrás, a todos los habitantes de Oropesa, que vienen tropezando aquí y cayendo allá solo por el gusto de ver un coche.

- Preceden al duque los individuos del ayuntamiento de Oropesa, presididos por el alcalde. Llegado el duque al Faro, y recibido por el señor Márquez, despidió al ayuntamiento. Extrañé, sobremanera que el cura se pusiera de rodillas, pidiendo a S. A. la mano. 

- El duque de Montpensier, recorrió el campo en que estaban los aparatos, y almorzó en nuestra tienda. Todos le agradecimos el que renunciara hasta la menor ceremonia, de modo, que permanecimos como estábamos; y el duque no impidió que se hiciera ni una sola observación. 

- Apenas concluyó el almuerzo, el señor Márquez, y todos los demás, acudieron a sus puestos para no moverse hasta pasado el eclipse"....

- Textos de Mariano Castillo: “...En medio de una áspera montaña se levanta un elegante faro de Tercer orden, que advierte al navegante a 20 millas los peligros de un cabo muy saliente. Alrededor de este edificio había esta mañana diferentes tiendas de campaña. Una destinada para S. A. el infante duque de Montpensier, que, como príncipe tan distinguido y amante de las ciencias, se le esperaba de Madrid á presenciar el eclipse”.

- Textos de Mariano Castillo: "...A las diez y media de la mañana los acordes de la marcha real que resonaban por estos montes, anuncio la llegada al faro de S. A. el duque de Montpensier, acompañado de mi ayudante el coronel Solís y de su secretario el Sr. Cajigal. Con el príncipe, que venía del Desierto de las Palmas, llegaron los gobernadores civil y militar de Castellón, el comandante general del Maestrazgo brigadier Caruana, el diputado provincial Sr. Madramanv, el secretario del gobierno civil, el alcalde de Castellón y algunas otras personas. Las gentes del país corrían por cerros y cañadas á saludar al príncipe, qué en medio de un calor de 29 grados, subía y bajaba cerros como el más experto cazador. Los carruajes habían quedado junto al pueblo de Oropesa. Sobre la punta del Cabo había una tienda de campaña, y en ella se sirvió al príncipe un espléndido almuerzo, en el que no faltaron helados, vinos, exquisitos dulces y cuanto la galantería del gobernador y diputación provincial pudo sugerirles para obsequiar debidamente al esposo de la buena y virtuosa princesa doña Fernanda".

- Textos de Mariano Castillo: "...El duque de Montpensier se ha marchado á las cinco para Valencia, en una silla de la casa real".

- Textos de Benito Pérez Galdós: “….Todos los males de la patria provenían del matrimonio de la reina. Habría sido muy acertado casarla con Montpensier, que era gran príncipe, un político de talento, y el hombre más ordenado y administrativo que teníamos en las Españas. Todas las cuentas de su caudal y hacienda las llevaba por Debe y Haber; no dejaba salir nada para vanidades o cosas superfluas y metía en casa todo lo que representaba utilidad. Los que le critican —añadía— por vender naranjas de los jardines de San Telmo, son esos manirrotos que no saben mirar el día de mañana, y viviendo solo en el hoy dan con sus huesos en un asilo. Si viniera una revolución gorda y hubiera que cambiar la monarquía, ninguno como ese para hacernos andar derechos y ajustarnos las cuentas; créanlo, ninguno como ese Montpensier".= Textos de D. Benito Pérez Galdós en su obra "La de los tristes destinos". 

(Notas: La obra literaria "La de los tristes destinos" es la décima y última novela de la cuarta serie de los "Episodios Nacionales" de Benito Pérez Galdós, escrita en Madrid entre enero y mayo del año 1907, y publicada ese mismo año.​ Su título hace referencia a la caída y exilio de Isabel II de España).

- Textos de Manuel Canseco: ECLIPSE TOTAL DE SOL DE 1860:

- Canseco Caballé, Manuel (2005): “Eclipses totales de Sol en Castelló de la Plana 1860 y 1905”. Ayuntamiento de Castellón de la Plana, 2005.

- En Oropesa (del Mar-Orpesa) había dos expediciones científicas:

- (1).= Una (comisión científica) española, del Observatorio de Marina de San Fernando, integrada por Francisco de Paula Márquez, capitán de navío de la Armada y director del Observatorio, D. Enrique Garrido, observador de la sección de astronomía del Observatorio de San Fernando, D. Manuel Fernández Coria y D. Agustín Serrano Mayoral, tenientes de navío de la Armada, D. José Montojo y D. Jacobo José Gordón, tenientes de navío del cuerpo de Ingenieros y D. Cecilio Pujazón y D. Simón Manzanos, alféreces de navío,….

 - (2).= Y la otra (comisión científica) portuguesa, constituida por Rodrigo Ribeiro de Sousa Pinto y Jacintho Antonio de Sousa, astrónomos del Observatorio de Coimbra, Miranda, mecánico y Joao Carlos de Brito Capello, astrónomo del Observatorio Meteorológico del Infante D. Luís en Lisboa.

- La expedición de San Fernando empezó a empaquetarlos instrumentos el 30 de junio, trasladándolos al vapor Alerta, bajo el mando del teniente de navío D. Ángel Topete.

- El 11 de julio D. Francisco de Paula llegó a Castelló y el ingeniero civil de la provincia Sr. Bellón le facilitó el vapor, destinado al servicio de los faros, para trasladarse a Oropesa del Mar y le ofreció el piso situado debajo de la torre para hospedarse.

- En Castellón de la Plana  se les unió la comisión portuguesa procedente de Coimbra.

- El 12 de julio al amanecer, llegó el vapor “Alerta” a Castelló. Ese mismo día después de embarcar a los portugueses, llegaron a Cabo de Oropesa (del Mar-Orpesa) a las 10 de la mañana y el día 13 ya estaban establecidos, gracias a la ayuda del Sr. Bellón y del Sr. José de Rivas capitán del vapor “Destello”, al servicio de los faros.

- Estuvieron en el Cabo de Oropesa (del Mar-Orpesa) desde el 14 al 24 de julio, realizando diversos estudios como la determinación del tiempo, en el que se empleó el método de las alturas correspondientes al horizonte artificial, la latitud del faro de Oropesa (del Mar-Orpesa) de 400 4' 53,4", utilizando las estrellas Polar y Altair, empleando círculos de reflexión, y su altura sobre el nivel del mar, que calcularon en 15,229 metros.

- El plan de observaciones, que prepararon junto a la delegación portuguesa, fue el siguiente:

- D. Rodrigo Ribeiro de Sousab y D. Francisco Antonio de Miranda, se iban a encargar de la parte astronómica, cada uno tenía a su disposición un telescopio acromático de Dollon.

- Jacintho Antonio de Sousacy Carlos de Brito, de las observaciones magnéticas y fotométricas, sin descuidar siempre que fuera posible, la observación de la corona y de las protuberancias.

- D. José Montojo y D. Jacobo José Gordón, de la presión atmosférica, la temperatura, la humedad del aire y el termómetro de radiación solar.

- D. Agustín Serrano y D. Cecilio Pujazón, de las observaciones actinométricas.

- D. Enrique Garrido y D. Simón Manzanos, de la descripción de la corona y de las protuberancias.

- D. Manuel Fernández y D. Francisco de Paulae, de medir los ángulos de posición y las magnitudes de algunas de las protuberancias.= (Canseco Caballé, Manuel (2005): “Eclipses totales de Sol en Castelló de la Plana 1860 y 1905”. Ayuntamiento de Castellón de la Plana).

ADDENDA: ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN E. PRADES):

ARCHIVO FOTO-IMAGEN:  OROPESA DEL MAR.

Oropesa del Mar.
Oropesa del Mar.

Oropesa del Mar.


 Antonio de Orleans (1824-1890),
duque de Montpensier
 
e infante de España.

Federico Madrazo Kuntz (1815-1894)

 es el pintor de este retrato.



sábado, 30 de abril de 2022

LAS CARTAS DESDE OROPESA DEL MAR DEL CORRESPONSAL PICATOSTE, EN JULIO DEL AÑO 1860.

GENTES, COSTUMBRES, FOLCLORE, TRADICIONES, HISTORIAS, PATRIMONIOS Y PAISAJES DE LA PROVINCIA DE CASTELLÓN:

Por: JUAN E. PRADES BEL, autor de los proyectos: "RECORDAR TAMBIÉN ES VIVIR"; "HISTORIAS DEL MAR"; “ESPIGOLANT CULTURA: Taller de historia, memorias, crónicas históricas, patrimonios, humanidades, ...."; y otras historias.

(Proyecto): DATOS PARA LA HISTORIA DEL MUNICIPIO DE ORPESA Y OROPESA DEL MAR, LA TORRE DEL REY, EL CASTILLO Y EL FARO DE SEÑALES MARÍTIMAS.

"DESDE OROPESA DEL MAR, LAS CARTAS DEL CORRESPONSAL FELIPE PICATOSTE, SOBRE LOS PREPARATIVOS DE LAS DELEGACIONES CIÉNTIFICAS PARA EL ECLIPSE TOTAL DE SOL DEL 18 DE JULIO DE 1860".

Escribe: JUAN EMILIO PRADES BEL.... ("Las historias escritas que me acompañan, me ayudan a pensar, a imaginar, a vivir, y a experimentar un mundo de vidas muy diferentes a la mía". J.E.P.B. cronista histórico).

- (En homenaje a mi tierra, a mi país, a sus gentes, a sus memorias y a su historia).

INTRODUCCIÓN: Felipe Picatoste Rodríguez (1834-1892) fue un hombre versátil de su tiempo, gentil, sabio, polifacético, escritor, periodista, maestro y pedagogo, cultivó materias de campos muy diversos como las matemáticas, la historia general, la historia de la ciencia, la política, el periodismo, la literatura,…. 

- Este artículo, está centrado en las cartas de correspondencia que escribió Felipe Picatoste desde la villa de Oropesa (Oropesa del Mar y Orpesa) los días 17 y el 18 de julio del año 1860, informando de los ajetreos, y las aventuras de su estancia en esta población castellonense, para publicar en el rotativo de su periódico “Las Novedades” de Ángel Fernández de los Ríos. 

- El periodista (Felipe Picatoste Rodríguez), cubría como corresponsal de prensa los acontecimientos de la provincia de Castellón, su desplazamiento desde Madrid hasta Castellón, Benicassim y Oropesa del Mar, era con relación a los acontecimientos que rodeaban el famoso "Eclipse total de Sol de 1860", que tenia que cubrir como periodista e informar de todos los acontecimientos, por encargo personal del director de su periódico. 

- Picatoste fiel a sus costumbres narrativas literarias, como las de añadir constantemente datos descriptivos de vivencias, personas, anécdotas y experiencias en primera persona, cultivando en todo momento la prosa y los detalles, que son de gran ayuda para comprender aquellos tiempos, sus gentes y sus costumbres de vida. 

- La parte esencial de su misiva refiere a los trasiegos, ubicaciones y relaciones y contactos con las delegaciones de físicos y astrónomos internacionales llegados a la provincia de Castellón para observar científicamente el "Eclipse total de Sol" que se produjo el día 18 de julio de 1860.

- El "eclipse de Sol" fue objeto de numerosos preparativos con más de un año de antelación por parte de numerosos astrónomos y universidades de diversos países, se considera que se trata del primer eclipse solar que generó una preparación concertada internacionalmente, el eclipse solar de 1860 convirtió a una parte de España en el centro de peregrinación de los astrónomos internacionales más destacados de la época.

EXPOSICIÓN DOCUMENTAL DEL AÑO 1860: 

(Documento 1º, fechado en el año 1860): 

- AÑO 1860: La Iberia (Madrid. 1854). 22/7/1860, página 3.= F. Picatoste:

- "OROPESA= De dos cartas, fechadas el 17 y 18 en el Faro de Oropesa, y que inserta “Las Novedades”, tomamos los principales párrafos: “Después de visitar el Faro, como dije a usted, y de oír misa en Oropesa con la comisión de San Fernando, volví a mí dichosa "Venta (de Orpesa") en la creencia de que estaría ya dispuesto un caballo que había ajustado el día anterior con el "ventero" para ir al Desierto (de las Palmas). Pero me encontré chasqueado. El caballo se había ido con el amo a Castellón; porque su dueño era antes que ningún otro, según me dijo la posadera en estos mismos términos.

- Quizá parecerá a Vd. exagerado lo que cuento; pero la realidad es aún mayor, y no lo dudará Vd. cuando lo sepa, que un alcalde de estos pueblos ha echado un bando para hacer desaparecer los temores que ha producido el anuncio del eclipse, y en él dice que los eclipses de sol son unos fenómenos que no son ya fenómenos, porque son muy propios de los países civilizados de Europa. 

- Juzgue Vd. si es posible colocarse en un punto más elevado para desterrar esos temores. Viéndome, pues, sin caballo, tuve que esperar á que pasara la diligencia de Barcelona, que me llevó a Benicasín (Benicàssim). Fuime derecho a casa del alcalde y le presenté el oficio del gobernador, cuya lectura produjo tres efectos muy distintos. 

- La autoridad suprema del pueblo suspendió la lectura de “La Regeneración”, único periódico que llega al Desierto; me obsequió con un vaso de limón hecho en mi presencia con las mismas manos acostumbradas a llevar la vara de la autoridad, y salió en busca del alguacil para meditar cómo podían proporcionarme una caballería. Pero a pesar de esta meditación, los esfuerzos reunidos de ambas autoridades no pudieron conseguirlo; ni un mal borrico pudo encontrarse en el pueblo (de Benicàssim). 

- El alcalde entonces, después de excusarse como era debido, me ofreció su hijo para que me acompañase; acepté el ofrecimiento y nos pusimos en marcha a la una de la tarde, a pie, y con un calor de 32º.”

- El camino del Desierto es llano al principio, pero a distancia de unos tres kilómetros de Benicasín, empieza la cuesta que conduce al convento de las Palmas, y en cuya subida se emplean dos horas cumplidas.

- El camino, si así puede llamarse la huella que han marcado los viajeros y las aguas que caen de las montañas, es sumamente quebrado y escabroso; la pendiente es muy rápida en algunos puntos. Sin embargo, estas dificultades quedan compensadas con el espectáculo que desde la cumbre se presenta a los ojos del caminante. Aunque las rocas son principalmente pizarrosas, no tienen aridez alguna. 

- El paisaje varía a cada momento, el horizonte se extiende a medida que se sube, y se descubren más huertas en la llanura, más extensión en la mar, y nuevos montes que limitan la vista. 

- Como he dicho antes, lejos de la aridez que parece indicar la palabra Desierto, todo el terreno hasta las cimas mis elevadas está cubierto de frondosos árboles y aromáticas plantas. Los frutos naturales que da de sí una tierra tan productiva, alternan con los sembrados, las huertas y los olivos, y en todas las vertientes crecen multitud de flores, entre las que descuellan principalmente las adelfas. 

- El aire que se respira está embalsamado, y el silencio solo le turban los cantos de infinitos pájaros y el vuelo de palomas silvestres y de tórtolas, tan mansas, que pasan sin temor cerca de las personas.

- El convento, que pertenece a la orden de los Carmelitas descalzos, estaba situado antes á la mitad de la cuesta, en un sitio en que se ven aun sus restos, y que se llama la Portería vieja; pero amenazando ruina este edificio, los frailes construyeron, con el producto de las limosnas de los fieles, el que hoy existe, que está mucho más arriba, y se concluyó en 1788. El edificio es grande, pero muy feo y muy sucio; las puertas son pequeñas; las escaleras estrechas y oscuras; la distribución no me parece muy buena. La iglesia es bastante capaz, y tiene cinco altares.

- El convento está rodeado, hasta gran distancia, de unas especies de bóvedas o cavernas, dedicadas cada una a un santo.

- Más arriba del convento están las estaciones de los astrónomos. 

- La primera es la de San Miguel, donde el señor Monserrat, entendido catedrático de química de la Universidad de Valencia, ha colocado los aparatos fotográficos, estableciendo su gabinete en un cuartito que está en la cima del monte. Allí está colocada una magnífica “ecuatorial”, a la que han hecho para mayor exactitud un pie de mampostería. 

- El señor Monserrat ha sacado ya algunas vistas del terreno, y dos imágenes del sol. En una de ellas, sobre todo, se descubre claramente la gran mancha que llama hoy la atención de los astrónomos. Estas fotografías tienen más de tres pulgadas de diámetro.

- En un montecillo más elevado aún, está la "ermita del hermano Bartolo", llamada así porque hizo en ella penitencia un fraile de este nombre, que tiene gran fama por su virtud. En ella se han colocado todos los instrumentos astronómicos, y desde allí harán sus observaciones el P. Sechi y el señor Aguilar, director del Observatorio de Madrid.

- Desde esta ermita, que es el punto más elevado del contorno, se descubre una extensión inmensa. En el límite del horizonte aparecen las Baleares, la ciudad de Valencia y el puerto de Tortosa".

(Documento 2º, fechado en el año 1860): 

- AÑO 1860: La Iberia (Madrid. 1854). 22/7/1860, página 3.

- "OROPESA= Marché a Oropesa, encaminándome desde allí al Faro. Este sitio, elejido con anticipación por el señor Márquez, no puede ser más a propósito. Las habitaciones del Faro, qué, aunque es de tercer orden, es muy bueno, le han preparado lo mejor posible para alojar a la comisión portuguesa; delante del Faro hay una gran tienda de campaña, que puede llamarse el cuartel general, destinada a punto de reunión, a hacer todos los cálculos, y a comedor; a la derecha del Faro otras tres tiendas menores sirven de dormitorios. 

- La costa se extiende a derecha e izquierda, siempre visible, alternando la playa arenosa con algunas rocas; por el Sur la limita la costa de Castellón, y por el Norte Peñíscola. Enfrente tenemos las Columbretes, cuyo Faro se descubre de noche. Por el Occidente limitan la vista los montes de Oropesa, y más al Norte los de Peñíscola.

- En una prominencia hay una torre, combatida por los franceses en la guerra de la Independencia, y desde cuya plataforma se descubre detrás de Oropesa los montes de Cavanes (Cabanes) y Villafamés, que distan unas tres horas.

- Desde el pie del Faro se presenta Oropesa en una situación tan pintoresca, que parece un cuadro de paisaje meditado por un pintor de gran imaginación. 

- A distancia, de poco más de un kilómetro hay un verdadero puerto natural que, aprovechado, podría convertir a este desgraciado pueblo en una villa riquísima y de gran comercio, y a unos doscientos pasos de la costa están las mortíferas lagunas (de Oropesa), cuyos efectos creo que podrían repararse a poca costa, abriendo un cauce hasta el mar. 

- Desde allí, nos condolimos de los oropesinos, que, a pesar de vivir en un pueblo más rico que todos los que le rodean, no solo no tienen médico, ni cirujano, ni botica, sino que les es preciso ir a buscarlos a tres leguas de distancia.

- En el Faro (de Oropesa) estaban, como dije a Vd. en mi anterior, reunidas las comisiones del Observatorio de San Fernando y del gobierno de Portugal. Componían esta los señores Rodrigo Riveiro de Souza, doctor y catedrático de la Universidad de Coimbra, presidente de la comisión; Jacinto Antonio de Souza, también doctor y catedrático de física; Juan Carlos de Brito Capello, teniente de marina, y observador del meteorológico de Lisboa. Acompaña á esta comisión el señor Francisco Antonio de Miranda, hábil instrumentista, cuya cooperación ha sido muy útil. 

- La comisión española se componía del señor don Francisco de Paula Márquez, capitán de navío y director del Observatorio de San Fernando desde el año 1836, en que por fallecimiento del conocido señor Montojo, le reemplazó dignamente; don Manuel Fernández y Coria, don Agustín Serrano y Mayoral, y don José Montojo, tenientes de navío; don Cecilio Pujazón, don Simón Manzano y don Enrique Garrido, alféreces de navío, y don Jacobo Gordon, teniente de navío de ingenieros de la armada".

(Documento 3º, fechado en el año 1860): 

- AÑO 1860: La Iberia (Madrid. 1854). 22/7/1860, página 3. 

- "OROPESA= Hoy es el gran día: dentro de algunas horas se habrá observado el fenómeno magnifico que ha hecho abandonar sus observatorios á la mayor parte de los astrónomos de Europa. 

- En el cielo se presentan algunas nubes; el viento las lleva hacía el Occidente, y nosotros no las perdemos de vista ni un momento. ¿Estará nublado?, ¿Tendremos tempestad?. He aquí, las preguntas que todos nos hacemos: las palabras que pronuncia cualquiera tranquilizan o desaniman a todos los demás; nadie puede estarse quieto; a cada momento observamos el horizonte; se oye algún trueno a lo lejos y retumba en el pecho de todos; se ha cubierto el cielo por un instante; una nube de tristeza ha cubierto también todos los semblantes. 

- Pero, al poco tiempo se ha despejado, y el sol, el verdadero “rex caelorum”, ha aparecido con una fuerza extraordinaria; casi todos los oculares ingleses de los anteojos han saltado; se ponen otros nuevos, y en el espacio de veinte segundos vuelven a saltar; no importa, el señor Miranda lo remedia en seguida; tengamos Sol, aunque su fuerza nos aniquile.

- A las nueve han venido a anunciarnos la visita del duque de Montpensier, que parece ha elegido este punto para observar el eclipse.

- En efecto, no mucho después hemos descubierto su carruaje, y a derecha e izquierda, y detrás, a todos los habitantes de Oropesa, que vienen tropezando aquí y cayendo allá solo por el gusto de ver un coche.

- Preceden al duque los individuos del ayuntamiento de Oropesa, presididos por el alcalde. Llegado el duque al Faro, y recibido por el señor Márquez, despidió al ayuntamiento.

- Extrañé, sobremanera que el cura se pusiera de rodillas, pidiendo a S. A. la mano.

- El duque de Montpensier, recorrió el campo en que estaban los aparatos, y almorzó en nuestra tienda. Todos le agradecimos el que renunciara hasta la menor ceremonia, de modo, que permanecimos como estábamos; y el duque no impidió que se hiciera ni una sola observación. 

- Apenas concluyó el almuerzo, el señor Márquez, y todos los demás, acudieron á sus puestos para no moverse hasta pasado el eclipse.

- Cerca del Faro estaban los barómetros, y parte de los termómetros; más allá un hermoso anemómetro de la comisión portuguesa, y á la derecha, colocados en escala, los anteojos: en último término, libre de las influencias magnéticas, estaba el declinómetro: á la izquierda se colocó el actinómetro.

- Los observadores estaban divididos en secciones. Los señores Gordon y Montojo, tenían á su cargo los barómetros, psichómetros y termómetros, de irradiación solar.  

- Los dos señores Souza y el señor Capello, la parte de fotometría-magnetismo, fenómenos de polarización y anemómetro.

- Los señores Márquez, Fernández, Manzano y Garrido, la parte astronómica, debiendo observar principalmente los dos primeros las protuberancias.

- Los señores Manzano y Garrido debían observar las circunstancias de la corona, el aspecto del cielo, de que estaba encargado yo también.

- Así permanecimos todos en nuestros puestos, con el reloj o cronómetro en la mano, esperando el momento del primer contacto, que, según los cálculos anteriores, debía verificarse a la una y cincuenta y siete minutos. 

- En efecto, a esa hora, segundo más o menos, según los diversos aparatos de observación que cada uno poseía, se verificó la primera tangencia del sol y de la luna. Sin podernos contener, todos abandonamos el anteojo, y una mirada de satisfacción, de alegría inmensa, casi de orgullo, bastó para expresarnos mutuamente la emoción que sentíamos.

- A las tres y ocho minutos, la luna cubrió en toda su extensión el disco solar. ¿Cómo expresar lo que entonces pasó por nos otros, y el magnífico espectáculo que se presentó a nuestra vista?... 

- La tierra estaba envuelta en las tinieblas; el silencio había sucedido al ruido que producían millares de personas, y al canto de los pájaros; únicamente se dejaba oír el sordo murmullo de la mar agitada algún tanto por un ligero viento, semejante al que anuncia la tempestad. 

- La naturaleza se había postrado, pero no con la calma que lo hace cuando se aproxima la noche; no con el poético cántico del labrador que pide ya el descanso, y del pájaro que vuelve tranquilo a su nido; no con los magníficos arreboles que pinta el sol en el ocaso al retirarse del horizonte, sino sombría, cubierta de un velo de fúnebre tristeza; enmudeciendo de espanto a las aves que buscaban presurosas un refugio; aterrando a todos los seres de la creación.

- Nosotros que esperábamos este fenómeno, que sabíamos precisamente la hora, el minuto, el segundo en que debía verificarse, que conocíamos de antemano sus principales circunstancias, no fuimos extraños a esta emoción; quizá la sentimos con más fuerza, porque nuestras observaciones sobre la naturaleza eran más delicadas. 

- Un terror secreto inexplicable, una vaga ansiedad nos sobrecogía. 

- El silencio que nos cercaba; la imposibilidad de comunicar a los demás nuestros sentimientos, porque con este objeto estábamos todos separados, contribuía mayormente a nuestra inquietud. 

- Pocos segundos después de ocultarse el sol apareció alrededor una brillante corona; innumerables rayos de plata salían en todas direcciones del disco solar y derramaban una tenue luz que servía tan solo para aumentar el efecto de la oscuridad, para hacerle algo visible. La hermosura de esta corona nos encantó.

- Es imposible formarse idea de aquel aspecto nuevo del cielo, de la brillantez de los rayos luminosos que dejaban en su centro un núcleo oscuro.

- Tres minutos y medio duró el eclipse total. A la reaparición de la luz se levantó de la tierra un murmullo que, aunque pequeño, era producido por miles de personas. Era la respiración anhelante de todos los espectadores que había estado suspendida; era la manifestación del desahogo que experimentaban todos los corazones; era una impresión, un grito de alegría que había principiado hacía dos horas entre los especuladores habitantes de la California, y atravesando con asombrosa rapidez, la América y el Atlántico, la España y el Mediterráneo, iba a morir poco tiempo después en las abrasadas tierras de la Etiopía, pronunciado igualmente por el idólatra que por el cristiano y el incrédulo; lo mismo por el bárbaro que por el civilizado.

- Desde aquel momento el eclipse perdió su importancia para los que no eran observadores, y las risas, las conversaciones, el ruido reemplazaron al silencio. (Felipe Picatoste, 18/7/1860)".

ADDENDA: ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN E. PRADES):

BIBLIOGRAFIA, WEBGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES:

ARCHIVOS FOTO-IMAGEN: "OROPESA DEL MAR/ORPESA".












Felipe Picatoste (1.834-1.892) .

jueves, 21 de abril de 2022

LA LÍNEA DE TELEGRAFÍA ÓPTICA VALENCIA-BARCELONA.

GENTES, COSTUMBRES, FOLCLORE, TRADICIONES, HISTORIAS, PATRIMONIOS, Y PAISAJES DE LA PROVINCIA DE CASTELLÓN:

Por: JUAN E. PRADES BEL, autor de los proyectos: "RECORDAR TAMBIÉN ES VIVIR"; "HISTORIAS DEL MAR"; “ESPIGOLANT CULTURA: Taller de historia, memorias, crónicas históricas, patrimonios, humanidades, ...."; y otras historias.

(Proyecto): LA LÍNEA DE TELEGRAFÍA ÓPTICA VALENCIA-BARCELONA. DATOS PARA LA HISTORIA DE TORREBLANCA: TORRE T.O. Nº38.

"CARTA ABIERTA DEL AÑO 1852 QUE FIRMA "UN AMIGO DE LOS FERROCARRILES" DISCERNIENDO SOBRE LA TELEGRAFÍA ÓPTICA VERSUS TELEGRAFÍA ELÉCTRICO-MAGNÉTICA, LA IMPLANTACIÓN DE FUTUROS CAMINOS DE HIERRO Y LAS NUEVAS CIENCIAS LLEGADAS CON LA INDUSTRIALIZACIÓN Y LA DÉCADA MODERADA".

Escribe: JUAN EMILIO PRADES BEL.... ("Las historias escritas que me acompañan, me ayudan a pensar, a imaginar, a vivir, y a experimentar un mundo de vidas muy diferentes a la mía". J.E.P.B. cronista histórico).

- (En homenaje a mi tierra, a mi país, a sus gentes, a sus memorias y a su historia).

INTRODUCCIÓN: El sistema de comunicación codificada por medio de la telegrafía óptica se implantó en España a mediados del siglo XIX, a partir del año 1844. La elección de este sistema fue muy discutido en la época, puesto que en los países europeos ya se hacían ensayos y pruebas con la telegrafía eléctrica. 

- Este artículo que escribo esta basado en unos relatos de opinión de la época (del año 1852), es un documento de primera mano sobre las reflexiones y dicotomías que se barajaban en aquel entonces y el hoy lejano año 1852. Con la lectura de dicha publicación antigua, la cual transcribo literalmente "sic" y comparto con el futuro lector parcial o total de este artículo que es usted, con ello trato de dar a conocer y mejor interpretar la época llamada en la historiología española como la "Década Moderada"(1844-1854), dicha lectura viene a ofrecer un acercamiento retrospectivo al ambiente de reflexión y de opinión de la voz pública española discerniendo sobre los ideas que predominaban en las conversaciones sobre temas de interés nacional, donde se hacían constantes referencias a las nuevas ciencias, y a los grandes avances técnicos, como el ferrocarril, los transportes, las comunicaciones y las grandes maravillas pioneras que serian para el futuro el vapor, los combustibles y la electricidad los cuales se desarrollaron de forma pionera en aquella época. 

EXPOSICIÓN, DATOS DE INFORMACIÓN BÁSICA DEL AÑO 1852, SOBRE LOS CUALES, LA OPINIÓN PÚBLICA CONFORMABA CORRILLOS DE CONVERSACIÓN:

- El sistema y líneas de telegrafía óptica en algunos países europeos (Francia) comienza a expandirse a partir del año 1794.

- La telegrafía óptica española se pone en marcha gracias a la Real Orden de 1 de marzo de 1844.

- El trazado de la red de telegrafía óptica española será radial y buscará dejar todas las capitales de provincia y puntos notables de las costas y fronteras en comunicación directa con la capital del reino.

- Para este sistema de comunicación fue necesaria la construcción de unas torres que se ubicaban en puntos elevados del terreno. 

- Este sistema de comunicación en telegrafía óptica española fue sustituido muy pronto, a partir del año 1857 toda la telegrafía era eléctrica.

EXPOSICIÓN DOCUMENTAL, TEXTOS DEL AÑO 1852 "sic": CARTA ABIERTA DEL AÑO 1852, LA FIRMA "UN AMIGO DE LOS FERROCARRILES. La Nación (Madrid. 1849). 21/9/1852, página 1.TELEGRAFÍA. Deseosos de dar publicidad y abrir una amplia discusión sobre las materias de que se ocupa el remitido que á continuación insertamos, no podemos menos de recomendar su lectura, por ser trabajo de persona tan competente como ilustrada. En el núm. 1364 de La España, correspondiente al sábado 11 del actual, con motivo de haber anunciado un periódico de Cádiz la espropiación de una posesión rural para levantar en ella una torre telegráfica, se inserta un artículo que, aunque de cortas dimensiones, atendida la gravedad del objeto á que se dirige, es muy digno de ser tomado en consideración.

- En él se dice: «Teníamos entendido, que el gobierno de S. M. había resuelto abandonar el sistema telegráfico, de que se sirve en el día, y que con sobrada precipitación fue adoptado en España, en una época en que todas las naciones de Europa lo abandonaban para sustituirlo con el más sencillo, mucho más rápido y menos costoso, que ha facilitado la aplicación de la electricidad. Teníamos entendido también, que se había dispuesto el establecimiento de una línea telégrafo-eléctrica desde Madrid á Zaragoza, y que mientras se estendia éste sistema á las demás líneas, no se pensaba hacer gastos de ninguna especie, en esas torres que dentro de poco, solo servirán para nidos de tordos y albergues de pastores; pero según anuncia un periódico de Cádiz, hace algunos días que en Jerez de la Frontera ha sido espropiada una posición rural, para levantar en ella una torre telegráfica. Es probable que esta espropiacion sea efecto de algún espediente atrasado, pero en todo caso, debemos llamar la atención del señor ministro de la Gobernación, sobre un gasto tan inútil en todos conceptos. ¡Hartos millones se han enterrado en esas torres que nacieron decrépitas!» etc. etc.

- Reconociendo, como nos complacemos en reconocer, los buenos y patrióticos deseos del autor del artículo, y anhelando también nosotros porque llegue el día en que marchemos en este y otros ramos á la par de la nación más adelantada, todavía por lo mismo que ansiamos la realización de tan importantes mejoras, quisiéramos que se procediera con mucha prudencia y parsimonia; que se estudiara esta cuestión, no solo bajo el aspecto económico, sí no también bajo el científico y de oportunidad, y finalmente, que puesto que hemos tenido la desgracia, ó la fortuna de quedar rezagados, que se aprovecharan las lecciones que han recibido los demás para seguir ó desechar con verdadero conocimiento de causa aquel sistema que más conviniera á nuestras necesidades é intereses bien entendidos, sin perder nunca de vista la posición que ocupamos, y las prudentes precauciones con que debe procederse en negocio de tanta consecuencia para estar siempre preparados á toda eventualidad.

- Ájenos completamente al pensamiento del gobierno en esta cuestión, ni aplaudimos ni censuramos lo que ha hecho, ni escudriñamos lo que piensa hacer; es cuestión científica y pertenece á todos los que  tengan algunos conocimientos en la materia que encierra; y en una época en que se habla mucho de caminos de hierro y de telegrafía electro-magnética, nunca estará demás el examinar á fondo cuanto conduzca á ilustrar la opinión, á destruir prevenciones que no están fundadas en el conocimiento de las cosas, y á formar ideas lo más exactas que sea posible, á fin de preparar los ánimos contra toda exageración. A dos puntos capitales se reduce el artículo de la España: «Al abandono del sistema telegráfico de que se sirve el gobierno en el día , y que con tanta precipitación fue adoptado en España en una época en que todas las naciones de Europa lo abandonaban para sustituirlo con el que ha facilitado la aplicación de la electricidad, y á los millones que se han enterrado en esas torres que nacieron decrépitas. Concretaremos todo lo posible nuestras observaciones sobre estos dos puntos, no tanto para combatir el pensamiento del autor, y defender el sistema telegráfico actual, si no para fijar la atención sobre la prudente reserva con que han de admitirse las seductoras teorías que tan fácilmente hacen concebir las más halagüeñas esperanzas, cuando apenas acabamos de dar los primeros pasos en esa inmensa vía de intereses materiales en que parece precipitarse la sociedad entera, acogiendo con fervoroso entusiasmo todo lo que lisongea el deseo de ver realzado en el menor tiempo posible lo que hace cuatro años sé contemplaba como un delirio de la imaginación, o como efecto de las más estravagantes utopías, cuando no de especulaciones fraguadas para esplotar nuestra inesperiencia.

- Obsérvese lo que ahora mismo pasa á nuestra vista con respecto á la construcción dé vías ferradas: el entusiasmo, el fervor, la resolución, la credulidad con que son recibidos los proyectos que aparecen y se multiplican con una rapidez asombrosa, solo pueden compararse con un hombre, que ansioso de hacer pronto una hoguera , arrojase encima del fuego, apenas encendido, un carro de paja trillada: la acumulación indiscreta de tanto material combustible, sofocaría el fuego, y he aquí todo.

- La telegrafía óptica data en España de mediados de 1845. En aquella época se concluía el primer ensayo de caminos de hierro, teniendo en perspectiva las obras de otro cuyo estado, por hallarse á las puertas de la capital, hizo célebre aquél dicho de que sería el cachete de los demás, ¡tanta confianza, inspiraban estos proyectos, hace siete años !. Los telégrafos eléctricos no pueden existir (á lo menos en una gran parte de Europa) fuera de las vías ferradas. Si el gobierno hubiera dicho entonces: «Puesto, que la telegrafía es un poderoso elemento de gobierno, y el sistema electro-magnético es el mejor, esperaré á tener caminos de hierro, y después tenderé los alambres.» El raciocinio sería sin duda rigorosamente lógico, pero estamos seguros que el ilustrado, articulista de La España seria también el primero que lo impugnaría. Esto, cuando más, no significaría otra cosa que la inercia y la inercia no es gobernar. Cuando, se construyeron las torres telegráficas de las líneas de Irún y Valencia, el sistema electro-magnético no había llegado al grado de perfección y seguridad en las comunicaciones que hoy ha logrado adquirir. En los Estados Unidos. tocaron algunos comerciantes los efectos de esta imperfección. En Francia solo hace dos años que se ha aplicado en grande escala desarrollándolo a la par con los caminos de hierro. Esa misma Francia no había abandonado la telegrafía óptica ni aun después de construida nuestra línea de Irún, pues que á principios de 1847 prolongó la suya de París á Bayona hasta Behobia, para poner ambas en inmediato contacto; de consiguiente si las torres telegráficas españolas nacieron decrépitas á mediados de 1845, la Francia que, según el articulista, había abandonado ya el sistema óptico, cometió en 1847 la imperdonable falta de asociarse á nuestra-decrepitud.

- Como nuestro principal objeto no es impugnar, sino más bien acostumbrar á los entusiastas admiradores de las maravillas del vapor y de la electricidad, á los desapasionados razonamientos de las discusiones científicas, para precaver los errores á que puede conducir la premeditación confundida con los más laudables deseos, habremos de estendernos un poco sobre el asunto de los telégrafos antiguos, para que el juicio que se forma de ellos al adoptar el sistema electro-magnético nos preserve de los riesgos á que pudiéramos esponernos al adoptar con demasiada ligereza los deslumbradores proyectos que sobre construcciones de vías ferradas se anuncian todos los días.

- La óptica es uno de los ramos de la física que, como la mayor parte de las ciencias, no ha dicho aun su última palabra. Ella contiene elementos poderosos jara producir resultados casi tan sorprendentes como  a electricidad en sus aplicaciones á la telegrafía; con la inapreciable ventaja de que comunicando entre ¡' puntos inaccesibles se librarían las líneas ópticas del estado precario á que deja espuestas á las eléctricas la imprescindible circunstancia de ser sus conductores vulnerables. Hemos dicho inaccesibles refiriéndonos á los intentos de la malevolencia en casos generales, pero en los estraordinarios, como insurrecciones, motines, apariciones de cuadrillas armadas, etc., una línea óptica funcionaria, aun rodeada de enemigos, en tanto que una eléctrica sería destruida en varios puntos á la vez con la mayor facilidad y sin ningún riesgo hasta que el efecto, conocido antes que  la causa, advirtiese el motivo del accidente. Mucho podríamos decir acerca de esto para demostrar que las torres telegráficas, perfeccionado el sistema óptico, servirían para algo más que para nidos de tordos y albergues de pastores, y aun citaríamos alguna obra científica publicada; en éste mismo año de 1852 en una de esas naciones que han abandonado el sistema telegráfico aéreo, en que su autor, partidario acérrimo de la telegrafía eléctrica. se muestra indignado al pensar que pudiera desecharse el sistema antiguo para sustituirlo enteramente por el eléctrico; pero como esto nos apartaría algo de nuestro propósito y de los límites que nos hemos propuesto, nos contentaremos con recordar, que en las dos invasiones por el Pirineo en 1847 á 48, y en las correrías del Estudiante por la provincia de Burgos en el mismo año, esas torres nacidas decrépitas prestaron señalados servicios, asistiéndonos muchas razones para creer que si en su lugar hubiera habido alambres eléctricos, no fueran ellos ciertamente los que anunciaran la aparición de los enemigos, como estamos persuadidos que si existieran ahora en las provincias de Andalucía, se echarían de menos las torres telegráficas y el no haber enterrado en ellas algunos miles de duros.

-  Es indudable que el deseo de avanzar en la vía de los progresos materiales nos hace muchas veces ver las cosas por un prisma engañoso; pero por lo mismo debe procederse con la mayor circunspección para no tocar el doloroso caso de destruir mañana lo qué se ha edificado hoy, cuando la razón y la esperiencia vienen á confirmar que se ha marchado con demasiada precipitación. Estos principios que pueden ser aplicables en todos los tiempos, lo son mucho más en el estado á que han llegado las ciencias: hoy se tiene por el último esfuerzo del entendimiento humano lo que mañana dejará el puesto á un nuevo descubrimiento.

- En el instante en que escribimos acaso serán ya decrépitas las actuales máquinas de vapor, sustituidas por otras, cuya potencia es el resorte del aire ya caliente, ya comprimido; pero es bien cierto que no abandonaremos las locomotoras hasta no estar bien seguros del nuevo invento, ni creemos que llorará la industria las enormes sumas invertidas en ellas. Semejante modo de ver las cosas nonos permitirla nunca, dar un paso con acierto en el camino del verdadero progreso. Saltar no es marchar. Aunque poco amigos de citas, sobre todo en cuestiones en que domina la lógica de los hechos, no podemos resistir al deseo de trasladar aquí un trozo de la obra titulada "Esposición é historia de los principales descubrimientos científicos modernos, escrita por Luis Figuier, doctor en ciencias. Paris 1852". Dice así el autor, tomo 3.°, pág. 374: «Esta doble obligación de mantener la línea de los rails en un nivel siempre sensiblemente orizontal, y de adoptar una dirección rectilínea, es lo que acarrea tantos gastos en la ejecución de nuestros railways. Por lo mismo el ingenio encargado de ejecutar el trazado de un camino de hierro, se ve precisado á marchar en línea recta, levantando con terraplenes los niveles de los terrenos bajos, atravesando valles por medio de largos viaductos, abriendo paso á través de las montañas, descomponiendo el suelo á su alrededor, apartándose de puntos que desearía seguir, y siguiendo los que quisiera evitar, cambiando los pueblos en desiertos y haciendo desiertos los lugares habitados. 

- Esta ciega inflexibilidad impuesta á la dirección dé nuestras líneas es la causa principal de los escesivos gastos que pide su ejecución ; estece también el punto; profundamente vicioso, y estamos casi por decir que el lado bárbaro de los caminos de hierro actuales. Esas montañas taladradas de parte á parte, esos valles rellenos, esos largos viaductos para unir las cumbres de las colinas, esos pasos de ríos por puntos obligados, esas «lagunas atravesadas con diques construidos á costa »de enormes gastos, esos largos trayectos subterráneos, esos sombríos túneles ocupando leguas enteras y en donde el viajero sepultado en las entrañas de la tierra, privado del espectáculo de la naturaleza y de la vista del cielo, le parece ver la imagen anticipada de la tumba, todo esto decimos recuerda de una manera terrible los groseros principios del arte humano; y cuando las generaciones futuras vengan un día á contemplar los vestigios y los abandonados restos de estas inmensas obras, es probable que conciban alguna idea desdeñosa hacia esas maravillas que tanto alagan hoy nuestro orgullo.»

- Véase de cuán diverso modo se tratan las cosas en un país que marcha de los primeros á la cabeza de la civilización. Allí no solo hay opiniones respetables que condenan la idea de desechar la telegrafía óptica Mr. Moigno, citando á Jules Guyot, en su Tratado de telegrafía eléctrica. París 1852), sino que se observan con prudente desconfianza esos asombrosos descubrimientos cuyas gigantescas proporciones escitan el entusiasmo hasta el punto de considerar como despreciables ruinas lo que se halla aun dentro del dominio de la ciencia, á la manera que un arquitecto arrancaría los andamios del cuerpo principal de una obra antes de estar el segundo perfectamente asegurado.

- Entre marchar á rastro ó á remolque, y marchar a la carrera, hay un medio razonable que consiste en no adelantar un paso hasta no estar seguros del que acabamos de dar. Supongamos que en España oyendo algunas de las infinitas proposiciones que se han hecho por empresas estranjeras en los últimos ocho años y de que nos han informado los periódicos propios y estraños, admitiendo la que pareciera más ventajosa por el deseo de adelantar con rapidez, se hubiera procedido a plantear el sistema eléctrico; ¿cuál sería hoy el resultado? Además de manifestar pocos conocimientos del estado en que se hallaba esta Ciencia, hubiéramos aceptado condiciones onerosísimas, sujetándonos de hecho á quedar estacionarios por un crecido número de años, y cuando volviéramos del error, no había otro recurso que resignarnos á ser esplotados por la empresa concesionaria ofreciendo al público un espectáculo humillante ó rescindir el contrato pagando muy cara nuestra indisculpable imprevisión, sin dejar por eso de presentar al mundo científico un triste ejemplo de insigne ligereza. 

- Pasó esta primera época, que nos atrevemos á llamar de esplotaciones, y ya que felizmente hemos escapado ilesos, debemos esperar que el estudio y la reflexión nos conduzcan pоr еl buen camino sin temor de quedar rezagados.

- Es evidente, que la telegrafía eléctrica está llamada á ser un poderosísimo elemento en el creciente desarrollo de los intereses materiales.

- Procédase, pues con urgencia, pero con mucho estudio á la construcción de estas vías, pero contando siempre con las circunstancias del suelo que habitamos, y la esperiencia dirá entonces si deben ó no desecharse las torres telegráficas, y si los millones enterrados en ellas han sido ó no productivos. Entonces conoceremos si llegaron al periodo de decrepitud; pero hasta entonces jamás convendremos en que nacieron decrepitas.

- Interesados, como el que más, en la construcción de las vías ferreadas y considerando la telegrafía electro-magnética como su Consecuencia inmediata, hemos espuesto las razones que nos sugieren nuestros escasos conocimientos en la materia en favor de la telegrafía óptica, no precisamente por defenderla, si no por el efecto que el artículo de La España puede producir en los ánimos asustadizos. Nacida en España, tampoco parece apropósito deprimiría sin motivos muy fundados, pues si es conveniente, como lo creemos, adoptar la eléctrica, no es justo, olvidar sus servicios ni infundir temores que prevengan contra o que se hace en nuestro país, harto propenso en celebrar lo que viene de los estraños. Por lo demás, y siendo notorio que el gobierno ha mandado al estranjero una comisión a recojer los datos necesarios sobre esté importante asunto, es de esperar que se proceda en él con todo conocimiento, y que antes de que tengamos un ferro-carril de alguna estension, se habrán obtenido, buenos resultados de la nueva telegrafía.

- Nuestro objeto principal, después de todo, ha sido mitigar ese ardor febril, que parece participar de los efectos del mágico motor que se presenta como destinado á cambiar la faz del mundo y llevar la civilización á sus últimos confines modificando las ideas exageradas, para que acostumbrándonos á ver las cosas á la luz de la sana crítica, caminemos más libre y desembarazadamente por la ancha, senda abierta al estudio y á la inteligencia.

"UN AMIGO DE LOS FERRO-CARRILES", AÑO 1852.

ADDENDA: ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN E. PRADES):

BIBLIOGRAFIA, WEBGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES:

- Direcció General de Patrimoni Cultural Valencià .

- Prades Bel, Juan Emilio (2007): “El “Castellet” una torre de güaita al cim del “Raspall” (Torreblanca)”. CEM nº 77, 2007.

ARCHIVO: LOS CAMINOS DE HIERRO Y LAS COMUNICACIONES.