Translate

viernes, 6 de mayo de 2022

LA VISITA CIENTIFICA A OROPESA DEL POPULAR MARIANO CASTILLO EL EDITOR DEL FIRMAMENTO Y EL CALENDARIO ZARAGOZANO.

GENTES, COSTUMBRES, FOLCLORE, TRADICIONES, HISTORIAS, PATRIMONIOS, Y PAISAJES DE LA PROVINCIA DE CASTELLÓN:

Por: JUAN E. PRADES BEL, autor de los proyectos: "RECORDAR TAMBIÉN ES VIVIR"; "HISTORIAS DEL MAR"; “ESPIGOLANT CULTURA: Taller de historia, memorias, crónicas históricas, patrimonios, humanidades, ...."; y otras historias.

(Proyecto): DATOS PARA LA HISTORIA DE LA TORRE DEL REY Y EL FARO D'ORPESA/OROPESA DEL MAR.

“DESDE EL FARO DE OROPESA, LA DESCRIPCIÓN DEL ECLIPSE TOTAL DE SOL DEL 18 DE JULIO DEL AÑO 1860, EN LOS TEXTOS DEL ASTRÓLOGO Y METEREÓLOGO MARIANO CASTILLO OCSIERO ELCREADOR Y EDITOR DEL FIRMAMENTO Y EL CALENDARIO ZARAGOZANO”.

Escribe: JUAN EMILIO PRADES BEL.... ("Las historias escritas que me acompañan, me ayudan a pensar, a imaginar, a vivir, y a experimentar un mundo de vidas muy diferentes a la mía". J.E.P.B. cronista histórico).

- (En homenaje a mi tierra, a mi país, a sus gentes, a sus memorias y a su historia).

INTRODUCCIÓ: Este artículo está centrado en los trasiegos y las experiencias de Mariano Castillo, entrañable persona que formaba parte de las delegaciones de físicos, astrólogos y astrónomos llegados a la provincia de Castellón para observar científicamente el eclipse total de sol que se produjo el día 18 de julio de 1860. El "Eclipse total de Sol" del 18 de julio de 1860 fue objeto de numerosos preparativos por parte de numerosos astrónomos de diversos países con más de un año de antelación. Varios autores consideran que se trata del primer eclipse solar que generó una preparación concertada internacionalmente, el eclipse solar de 1860 convirtió a España en el centro de peregrinación de los astrónomos más destacados de la época. Mariano Castillo fue el fundador del Calendario Zaragozano una publicación anual muy conocida, popular y necesaria en el mundo rural (para consultar la predicción del tiempo y la meteorología y los ciclos lunares), esta publicación estaba omnipresente en casi todos los hogares de España desde 1840 hasta la actualidad del año 2022.

LA FIGURA DE MARIANO CASTILLO: Mariano Castillo y Ocsiero (nació en Villamayor de Gállego (Zaragoza, España) el 2 de agosto de 1821 – falleció en Villamayor de Gállego, en abril de 1875) fue el astrólogo español más popular por haber publicado las primeras ediciones de El Firmamento en el año 1840, más conocido por "Calendario Zaragozano".​ Las ediciones de este librito-almanaque poseen siempre el retrato de su autor, dicha publicación perdura ininterrumpidamente desde el año 1840 hasta la actualidad del año 2022. Mariano Castillo realizó sus estudios en Madrid, con el objeto de ganar algún dinero inició las primeras publicaciones que las tituló: "El Firmamento". Tras ello al publicarse algunas ediciones se hizo añadir al título: "El verdadero y único legítimo calendario zaragozano para el año de (...), arreglado para toda España". Las predicciones se fundamentaban en el cálculo predictivo de la luna y el sol. El nombre Zaragozano era un homenaje al astrónomo español Victoriano Zaragozano y Zapater nacido en la Puebla de Albortón en el siglo XVI. Fue muy popular en su época, y posteriormente, elaborando almanaques en competencia con Jerónimo Cortés. (Información de Felipe Picatoste y Rodríguez, (1891), Apuntes para una biblioteca científica española del siglo XVI, Imprenta de Manuel Tello, Madrid.

EL CALENDARIO ZARAGOZANO: El Calendario Zaragozano es una publicación anual española que incluye una predicción meteorológica no científica del tiempo para un año, así como un almanaque. Este pequeño boletín se edita desde el año 1840 por Mariano Castillo y Ocsiero (es la persona que aparece en la portada de la publicación, y que se anuncia como el "Copérnico español"), e incluye esas predicciones. Ya desde las primeras publicaciones se hizo muy popular, sobre todo entre los campesinos, agricultores y ganaderos.​ El contenido del pequeño boletín viene indicado por el subtítulo: “Juicio Universal meteorológico, calendario con los pronósticos del tiempo, santoral completo y ferias y mercados de España”. Es frecuente encontrarlo comercializado en librerías y quioscos. El nombre del almanaque es un homenaje al astrónomo español Victoriano Zaragozano y Zapater que en el siglo XVI elaboraba sus propios almanaques.​

EXPOSICIÓN DOCUMENTAL:

(Documento 1.º, textos del año 1860): 

- TEXTOS DE MARIANO CASTILLO DEL AÑO 1860: La Época (Madrid. 1849). 20/7/1860, n.º 3.738, página 2: "A la amistad del Sr. D. Mariano Castillo, persona tan conocida como distinguido escritor y excelente gobernante, debemos esta bella e interesante carta": “FARO DE OROPESA a 18 de julio (de 1860). ¡Qué magnífico e imponente espectáculo el de hoy! ¡Que cuadro tan indescriptible el que acabo de presenciar! ¡Qué grandiosidad de naturaleza en los momentos de la oscuridad!. Naturalmente se venían a mis labios sin cesar las palabras de Job: “Sic nomen domini benedictum” (Bendito sea en nombre del Señor).

- Las montañas de Oropesa, famosas durante las "guerras de las Germanías" de Valencia, y en nuestros días no menos notables, por los hechos de armas que tuvieron lugar en los siete años de la civil, han adquirido desde hoy una celebridad más laudable, por lo mismo que, no al estruendo de las armas, sino el movimiento pacífico de la ciencia es el que ha venido a hacerlas visitar.

- En medio de una áspera montaña se levanta un elegante faro de Tercer orden, que advierte al navegante a 20 millas los peligros de un cabo muy saliente. Alrededor de este edificio había esta mañana diferentes tiendas de campaña. 

- Una (tienda de campaña) destinada para S. A. el infante duque de Montpensier, que, como príncipe tan distinguido y amante de las ciencias, se le esperaba de Madrid a presenciar el eclipse.

- Las otras (tiendas) eran para la comisión científica del Observatorio de San Fernando, compuesta de su distinguido director D. Francisco Márquez y del astrónomo D. Enrique Garrido.  

- Otra (tienda de campaña) la ocupaban una comisión  de ilustrados marinos, representada por los oficiales D. Manuel Fernández, D. Agustín Serrano Mayoral, D. José Montojo, D. Cecilio Pujazón y D. Simón de Manzanos.

- La tercera (tienda de campaña) era de la comisión de astrónomos portugueses, compuesta de los eminentes doctores Rodrigo Ribeiro de Souza Pinto, Jacinto Antonio de Souza y Juan Carlos de Brito Capello.

- Independiente de estas, se alzó en un monte otra tienda donde se situaron el célebre frenólogo Cubí y varias personas científicas de Barcelona.

- Al redorso del Cabo, había anclados el “Indio”, vapor mercante que había conducido una porción de pasajeros de Barcelona y Tarragona, la goleta de guerra Corzo y el falucho del resguardo Sc¡pion.

- La desigual planicie sobre la que se alza el faro, veía se decorada con infinidad de instrumentos ópticos, varios termómetros y barómetros, diferentes cronómetros y muchos aparatos astronómicos. 

- Las comisiones nacionales y extranjeras estaban perfectamente dotadas de cuantos medios ha inventado la ciencia para observar el eclipse. 

- Llamaba, sin embargo, la atención bonito Anemómetro, propio de la comisión portuguesa, que marcaba sin cesar la depresión del aire atmosférico. 

- A las diez y media de la mañana los acordes de la marcha real que resonaban por estos montes, anuncio la llegada al faro de S. A. el duque de Montpensier, acompañado de mi ayudante el coronel Solís y de su secretario el Sr. Cajigal. 

- Con el príncipe, que venía del Desierto de las Palmas, llegaron los gobernadores civil y militar de Castellón, el comandante general del Maestrazgo brigadier Caruana, el diputado provincial Sr. Madramanv, el secretario del gobierno civil, el alcalde de Castellón y algunas otras personas. 

- Las gentes del país corrían por cerros y cañadas a saludar al príncipe, que, en medio de un calor de 29 grados, subía y bajaba cerros como el más experto cazador. 

- Los carruajes habían quedado junto al pueblo de Oropesa.

- Sobre la punta del Cabo había una tienda de campaña, y en ella se sirvió al príncipe un espléndido almuerzo, en el que no faltaron helados, vinos, exquisitos dulces y cuanto la galantería del gobernador y diputación provincial pudo sugerirles para obsequiar debidamente al esposo de la buena y virtuosa princesa doña Fernanda.

- Después del almuerzo, y aproximándose la hora del eclipse, cada cual fue á ocupar su puesto. Me refiero á las personas científicas. Los curiosos vagábamos de uno á otro punto. Los apuntes que voy a consignar los fui tomando de mis observaciones propias, hechas sin pretensiones de ningún género, pues me considero profano á la ciencia astronómica, y solo recuerdo las ligeras nociones que aprendí en las aulas estudiando física; de manera que esta carta solo refiere las impresiones que me produjo el eclipse en mi cualidad de mero y curioso observador.

- La salida del sol, que presenciamos en el vapor “Indio” navegando desde Tarragona a Oropesa, nos hizo temer se aguara la fiesta celeste. Había cerrazón en el horizonte, bastantes nubes al N., aunque por O. estaba claro.

- A medida que el astro se elevaba, la atmósfera se limpiaba, y ya a las nueve quedaba muy poco celaje, siempre al Norte. El barómetro marcaba 26 grados Reaumur. El viento era muy tenue al E. N. E.

- A la una y 57 minutos de mi reló la temperatura era la siguiente:

- Termómetro (sombra) 26,20. Bola húmeda 21,80. Irradiación 110,90. Barómetro 30’022. Termométro unido 78,5.

- En dicha hora (1,57' 15’’) empegó a distinguirse el eclipse hacia el O. con los telescopios y con los vidrios ahumados que usábamos los mirones.

- El anemómetro marcaba en su esfera la depresión del aire atmosférico 0’26.

- El sol presentó exactamente la figura que de ordinario vemos al mirar la luna cuando empieza en cuarto menguante, teniendo algunas manchas que después desaparecieron.

- A las 2,26 se hace ya algo perceptible en la irradiación el tinte pálido de la interposición de la luna, y vuelven á notarse dos manchas hacia la parte oriental.

- A las 2,37 la luz va siendo más opaca. La temperatura baja. Viento flojo al E. N. E., nubes al N.

- A las 2,45 se ve la mitad del disco eclipsado. El termómetro bajó 2 grados. Se observa una gran depresión en el cuerno alto del sol y varias manchas en la luna.

- A las 2,54 se nota más el palidecimiento del Sol. Se sostiene la temperatura. El viento siempre flojo sin variar.

- A las 3,08 empieza a notarse una marcada oscuridad. Oyese entonces la voz del Sr. Márquez, director del observatorio de San Fernando, previniendo, que nadie hablara ni se moviese del pimío en que en aquel instante estuviera.

- Silencio sepulcral, no obstante, los muchos centenares de personas que estábamos re……….

- A las 3’10 oscuridad completa. Instantes supremos en que la naturaleza parecía muerta, oyéndose solo la voz del señor director del observatorio, que contaba, y otro apuntaba, los segundos del eclipse que marcaban los cronómetros que tenía delante, iluminados con luz artificial.

- A los tres minutos y seis segundos empieza a disiparse la oscuridad.

- ¡La oscuridad!, Santo Dios, yo no he visto cosa más sublime ni más imponente. Llevad a Oropesa a Apeles, a Rafael, a Murillo, a todos los genios de la pintura y tirarán la paleta confesándose impotentes para sombrear aquel cuadro. Solo Dios, que es grande y poderoso ha podido imprimir á la naturaleza el tinte de que la vimos revestida.

- La oscuridad del eclipse no es la que nos figuramos y vemos en una noche más o menos tenebrosa. No es la oscuridad del crepúsculo, ni tampoco la que conocemos en los cuadros maestros. Era una oscuridad indescriptible, una oscuridad “sui generis”, una oscuridad sublime y majestuosa que infundía, no espanto, sino santo recogimiento, elevación del alma hacia Dios, ante cuyas maravillas no hubo allí uno que no se prosternara confesando nuestra pequeñez y la grandeza del Supremo Hacedor.

- Me es imposible describir lo que cada cual sintió durante los tres minutos y seis segundos de la oscuridad eclíptica. Los seres animados é inanimados que nos rodeaban, todo quedó mudo y suspenso en aquella revolución calculada de la naturaleza.

- Durante el eclipse vieron se cerca del sol muchas estrellas, resplandeciendo Venus y Júpiter cual en serena y fría noche de enero.

- Hacia la parte N. oímos dos truenos efecto de las nubes que siempre estuvieron constantes sobre aquella  parte del horizonte. Después que el sol se cubrió de su resplandeciente foco, el calor subió mucho. Durante el eclipse la temperatura máxima fue 27º grados, la mínima 21º. 

- Las comisiones científicas permanecerán aquí hasta el 23, exclusivamente solas, pues las gentes que han venido de unos y otros puntos se marchan por mar y tierra.

- El duque de Montpensier se ha marchado a las cinco para Valencia, en una silla de la casa real.- MARIANO CASTILLO.

(Documento 2.º): 

- Canseco Caballé, Manuel (2005): “Eclipses totales de Sol en Castelló de la Plana 1860 y 1905”. Ayuntamiento de Castellón de la Plana, 2005.

ECLIPSE TOTAL DE SOL DE 1860:

- En Oropesa (del Mar-Orpesa) había dos expediciones científicas:

- (1).= Una (comisión científica) española, del Observatorio de Marina de San Fernando, integrada por Francisco de Paula Márquez, capitán de navío de la Armada y director del Observatorio, D. Enrique Garrido, observador de la sección de astronomía del Observatorio de San Fernando, D. Manuel Fernández Coria y D. Agustín Serrano Mayoral, tenientes de navío de la Armada, D. José Montojo y D. Jacobo José Gordón, tenientes de navío del cuerpo de Ingenieros y D. Cecilio Pujazón y D. Simón Manzanos, alféreces de navío,….

 - (2).= Y la otra (comisión científica) portuguesa, constituida por Rodrigo Ribeiro de Sousa Pinto y Jacintho Antonio de Sousa, astrónomos del Observatorio de Coimbra, Miranda, mecánico y Joao Carlos de Brito Capello, astrónomo del Observatorio Meteorológico del Infante D. Luís en Lisboa.

- La expedición de San Fernando empezó a empaquetarlos instrumentos el 30 de junio, trasladándolos al vapor Alerta, bajo el mando del teniente de navío D. Ángel Topete.

- El 11 de julio D. Francisco de Paula llegó a Castelló y el ingeniero civil de la provincia Sr. Bellón le facilitó el vapor, destinado al servicio de los faros, para trasladarse a Oropesa del Mar y le ofreció el piso situado debajo de la torre para hospedarse.

- En Castellón de la Plana  se les unió la comisión portuguesa procedente de Coimbra.

- El 12 de julio al amanecer, llegó el vapor “Alerta” a Castelló. Ese mismo día después de embarcar a los portugueses, llegaron a Cabo de Oropesa (del Mar-Orpesa) a las 10 de la mañana y el día 13 ya estaban establecidos, gracias a la ayuda del Sr. Bellón y del Sr. José de Rivas capitán del vapor “Destello”, al servicio de los faros.

- Estuvieron en el Cabo de Oropesa (del Mar-Orpesa) desde el 14 al 24 de julio, realizando diversos estudios como la determinación del tiempo, en el que se empleó el método de las alturas correspondientes al horizonte artificial, la latitud del faro de Oropesa (del Mar-Orpesa) de 400 4' 53,4", utilizando las estrellas Polar y Altair, empleando círculos de reflexión, y su altura sobre el nivel del mar, que calcularon en 15,229 metros.

- El plan de observaciones, que prepararon junto a la delegación portuguesa, fue el siguiente:

- D. Rodrigo Ribeiro de Sousab y D. Francisco Antonio de Miranda, se iban a encargar de la parte astronómica, cada uno tenía a su disposición un telescopio acromático de Dollon.

- Jacintho Antonio de Sousacy Carlos de Brito, de las observaciones magnéticas y fotométricas, sin descuidar siempre que fuera posible, la observación de la corona y de las protuberancias.

- D. José Montojo y D. Jacobo José Gordón, de la presión atmosférica, la temperatura, la humedad del aire y el termómetro de radiación solar.

- D. Agustín Serrano y D. Cecilio Pujazón, de las observaciones actinométricas.

- D. Enrique Garrido y D. Simón Manzanos, de la descripción de la corona y de las protuberancias.

- D. Manuel Fernández y D. Francisco de Paulae, de medir los ángulos de posición y las magnitudes de algunas de las protuberancias.= (Canseco Caballé, Manuel (2005): “Eclipses totales de Sol en Castelló de la Plana 1860 y 1905”. Ayuntamiento de Castellón de la Plana).

ADDENDA: ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN E. PRADES):

- EL FARO LUMINOSO DE OROPESA FUE CONSTRUIDO EN 1857: La Iberia (Madrid. 1854). 7/3/1857, página 3. “FARO.= En el cabo de Oropesa, provincia de Castellón, se acaba de construir un faro de luz fija, variada con destellos de 3' en 3' y aparato catadióptrico, que alumbrará desde 1.° de abril próximo (1857). Este nuevo faro tendrá un alcance aproximado de 15 millas y se eleva á 81 pies sobre el nivel del mar.

- GRADOS RÉAUMUR: El grado Réaumur (°Ré, °Re) es una unidad de temperatura en desuso. Nombrada en honor de René Antoine Ferchault de Réaumur (1683-1757) que la propuso como unidad en 1731.

- Un valor de 0° Réaumur corresponde al punto de congelación del agua y 80° Réaumur al punto de ebullición del agua.

- Hacia 1730, Réaumur estudió la dilatación del termómetro de alcohol entre el hielo fundente y el agua hirviendo, y descubrió que un volumen de alcohol de 1000 partes pasaba a 1080, por lo que, tomando como fijos estos dos puntos, dividió su escala en 80 partes.

- Por ende, a diferencia de las escalas de Celsius o Kelvin, la graduación de este intervalo corresponde a 80° en la regla de Réaumur. Se asemeja a la escala de grados Celsius en cuanto a que 0° Celsius equivale a 0° Réaumur. Este sistema de temperatura se utiliza en ocasiones para medir la temperatura de los almíbares y los caramelos (Wikipedia).

- CALENDARIO ZARAGOZANO DE MARIANO CASTILLO, CONTENIDOS: El calendario incluye una predicción meteorológica-astronómica no científica del tiempo para un año. El contenido del pequeño calendario viene indicado por el siguiente subtítulo: “Juicio universal meteorológico, calendario con los pronósticos del tiempo, santoral completo y ferias y mercados de España”. Tiene un formato de 15x10cm e incluye la siguiente información: - Onomásticas. - Eclipses del año, tanto de Sol como de la Luna y las horas de éstos, y si son o no visibles tanto dentro como fuera de España. - El estado de la luna en cada mes y los signos del zodiaco, así como las horas de influencia de éstos a tener en cuenta para las recolectas de plantas. - Las estaciones del año y cuando será el Perihelio o acercamiento entre el Sol y la tierra, y el Afelio, el mayor alejamiento del Sol de la tierra. Diciendo incluso a qué hora sale el Sol y la Luna cada día del mes, y también cuándo se pone. - Tiene un apartado muy útil para los feriantes en el que se reflejan las fechas de todas las ferias y mercados de España, para poder acudir a la venta o compra de ganado. -Fiestas movibles. -Festivos. -Cómputo eclesiástico. -Témporas. -Citas celebres. -Proverbios y dichos de los mayores. -Refranes que nos hace recordar de forma amena las inclemencias del tiempo en sus épocas del año…..

BIBLIOGRAFIA, WEBGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES:

- Canseco Caballé, Manuel (2005): “Eclipses totales de Sol en Castelló de la Plana 1860 y 1905”. Ayuntamiento de Castellón de la Plana, 2005.

- Wikimedia.

ARCHIVO FOTO-IMAGEN:







lunes, 2 de mayo de 2022

LA VISITA DEL DUQUE DE MONTPENSIER AL MUNICIPIO DE OROPESA EN 1860.

GENTES, COSTUMBRES, FOLCLORE, TRADICIONES, HISTORIAS, PATRIMONIOS, Y PAISAJES DE LA PROVINCIA DE CASTELLÓN:

Por: JUAN E. PRADES BEL, autor de los proyectos: "RECORDAR TAMBIÉN ES VIVIR"; "HISTORIAS DEL MAR"; “ESPIGOLANT CULTURA: Taller de historia, memorias, crónicas históricas, patrimonios, humanidades, ...."; y otras historias.

(Proyecto): DATOS PARA LA HISTORIA DE OROPESA DEL MAR, DE LA TORRE DEL REY, EL CASTILLO Y EL FARO DE SEÑALES MARÍTIMAS.

“AÑO 1860: LA VISITA DEL DUQUE DE MONTPENSIER AL MUNICIPIO DE OROPESA DEL MAR, PARA OBSERVAR EL ECLIPSE TOTAL DE SOL DEL 18 DE JULIO DE 1860, DESDE EL FARO DE OROPESA, EL PUNTO DE REUNIÓN DE ASTRÓNOMOS Y FÍSICOS PORTUGUESES Y ESPAÑOLES”.

Escribe: JUAN EMILIO PRADES BEL.... ("Las historias escritas que me acompañan, me ayudan a pensar, a imaginar, a vivir, y a experimentar un mundo de vidas muy diferentes a la mía". J.E.P.B. cronista histórico).

- (En homenaje a mi tierra, a mi país, a sus gentes, a sus memorias y a su historia).

INTRODUCCIÓN: El duque de Montpensier, muy amante de las ciencias, estuvo de visita en Oropesa del Mar, desde donde presenció el eclipse de sol del día 18 julio de 1860, en el monte de la torre del Rey, junto al recién inaugurado Faro de Oropesa. El duque de Montpensier llego a Castellón el día anterior procedente de Madrid, paso la noche en el convento del Desierto de las Palmas.

EL DUQUE DE MONTPENSIER: Antonio María Felipe de Orleans era el duque de Montpensier (Neuilly-sur-Seine, 31 de julio de 1824 - Sanlúcar de Barrameda, 4 de febrero de 1890), fue un príncipe francés, miembro de la familia real francesa, y de la española por matrimonio y por parte de su madre. Era el hijo menor del rey de los franceses Luis Felipe I y de María Amelia de Borbón-Dos Sicilias, princesa de las Dos Sicilias y nieta del rey, Carlos III por su hijo, el infante Fernando. El 10 de octubre de 1846 se celebró su boda con Luisa Fernanda de Borbón en el salón de embajadores del Palacio Real de Madrid, ella contaba 15 años y él 22. En la misma ceremonia, también contraerían matrimonio la reina Isabel II y su primo Francisco de Asís de Borbón.

PERSONALIDAD: (...Antonio de Orleans el duque de Montpensier, tenía porte de noble y gran señor, era grato y apacible, cultísimo y artista, era agradable por su cortesía y llaneza con los visitantes de toda categoría, sin humillar jamás a los más modestos. Frente a la fama de tacaño que le proporcionaba su exhaustiva y magnífica administración, su compasiva generosidad era ilimitada hacia los enfermos o necesitados, personas o instituciones. Como anfitrión, era asimismo espléndido y delicado. De altísima espiritualidad, ponía, sin ser especialmente piadoso, gran celo en el cumplimiento, suyo y de su casa, de las obligaciones religiosas...). Textos del biógrafo “Vicente González Barberán”.

LA VISITA DEL DUQUE DE MONTPENSIER AL MUNICIPIO DE OROPESA DEL MAR, EXPLICADA EN LOS TEXTOS DEL CORRESPONSAL DE PRENSA FELIPE PICATOSTE Y DEL ASTRÓLOGO MARIANO CASTILLO, DESPLAZADOS AL PUNTO DE OBSERVACIÓN DEL FARO DE OROPESA, LOS CUALES COMPARTIERON ALMUERZO Y EXPERIENCIAS CON EL DUQUE Y LOS CIENTÍFICOS:

- Textos de Felipe Picatoste: "...A las nueve han venido a anunciarnos la visita del duque de Montpensier, que parece ha elegido este punto para observar el eclipse. En efecto, no mucho después hemos descubierto su carruaje, y a derecha e izquierda, y detrás, a todos los habitantes de Oropesa, que vienen tropezando aquí y cayendo allá solo por el gusto de ver un coche.

- Preceden al duque los individuos del ayuntamiento de Oropesa, presididos por el alcalde. Llegado el duque al Faro, y recibido por el señor Márquez, despidió al ayuntamiento. Extrañé, sobremanera que el cura se pusiera de rodillas, pidiendo a S. A. la mano. 

- El duque de Montpensier, recorrió el campo en que estaban los aparatos, y almorzó en nuestra tienda. Todos le agradecimos el que renunciara hasta la menor ceremonia, de modo, que permanecimos como estábamos; y el duque no impidió que se hiciera ni una sola observación. 

- Apenas concluyó el almuerzo, el señor Márquez, y todos los demás, acudieron a sus puestos para no moverse hasta pasado el eclipse"....

- Textos de Mariano Castillo: “...En medio de una áspera montaña se levanta un elegante faro de Tercer orden, que advierte al navegante a 20 millas los peligros de un cabo muy saliente. Alrededor de este edificio había esta mañana diferentes tiendas de campaña. Una destinada para S. A. el infante duque de Montpensier, que, como príncipe tan distinguido y amante de las ciencias, se le esperaba de Madrid á presenciar el eclipse”.

- Textos de Mariano Castillo: "...A las diez y media de la mañana los acordes de la marcha real que resonaban por estos montes, anuncio la llegada al faro de S. A. el duque de Montpensier, acompañado de mi ayudante el coronel Solís y de su secretario el Sr. Cajigal. Con el príncipe, que venía del Desierto de las Palmas, llegaron los gobernadores civil y militar de Castellón, el comandante general del Maestrazgo brigadier Caruana, el diputado provincial Sr. Madramanv, el secretario del gobierno civil, el alcalde de Castellón y algunas otras personas. Las gentes del país corrían por cerros y cañadas á saludar al príncipe, qué en medio de un calor de 29 grados, subía y bajaba cerros como el más experto cazador. Los carruajes habían quedado junto al pueblo de Oropesa. Sobre la punta del Cabo había una tienda de campaña, y en ella se sirvió al príncipe un espléndido almuerzo, en el que no faltaron helados, vinos, exquisitos dulces y cuanto la galantería del gobernador y diputación provincial pudo sugerirles para obsequiar debidamente al esposo de la buena y virtuosa princesa doña Fernanda".

- Textos de Mariano Castillo: "...El duque de Montpensier se ha marchado á las cinco para Valencia, en una silla de la casa real".

- Textos de Benito Pérez Galdós: “….Todos los males de la patria provenían del matrimonio de la reina. Habría sido muy acertado casarla con Montpensier, que era gran príncipe, un político de talento, y el hombre más ordenado y administrativo que teníamos en las Españas. Todas las cuentas de su caudal y hacienda las llevaba por Debe y Haber; no dejaba salir nada para vanidades o cosas superfluas y metía en casa todo lo que representaba utilidad. Los que le critican —añadía— por vender naranjas de los jardines de San Telmo, son esos manirrotos que no saben mirar el día de mañana, y viviendo solo en el hoy dan con sus huesos en un asilo. Si viniera una revolución gorda y hubiera que cambiar la monarquía, ninguno como ese para hacernos andar derechos y ajustarnos las cuentas; créanlo, ninguno como ese Montpensier".= Textos de D. Benito Pérez Galdós en su obra "La de los tristes destinos". 

(Notas: La obra literaria "La de los tristes destinos" es la décima y última novela de la cuarta serie de los "Episodios Nacionales" de Benito Pérez Galdós, escrita en Madrid entre enero y mayo del año 1907, y publicada ese mismo año.​ Su título hace referencia a la caída y exilio de Isabel II de España).

- Textos de Manuel Canseco: ECLIPSE TOTAL DE SOL DE 1860:

- Canseco Caballé, Manuel (2005): “Eclipses totales de Sol en Castelló de la Plana 1860 y 1905”. Ayuntamiento de Castellón de la Plana, 2005.

- En Oropesa (del Mar-Orpesa) había dos expediciones científicas:

- (1).= Una (comisión científica) española, del Observatorio de Marina de San Fernando, integrada por Francisco de Paula Márquez, capitán de navío de la Armada y director del Observatorio, D. Enrique Garrido, observador de la sección de astronomía del Observatorio de San Fernando, D. Manuel Fernández Coria y D. Agustín Serrano Mayoral, tenientes de navío de la Armada, D. José Montojo y D. Jacobo José Gordón, tenientes de navío del cuerpo de Ingenieros y D. Cecilio Pujazón y D. Simón Manzanos, alféreces de navío,….

 - (2).= Y la otra (comisión científica) portuguesa, constituida por Rodrigo Ribeiro de Sousa Pinto y Jacintho Antonio de Sousa, astrónomos del Observatorio de Coimbra, Miranda, mecánico y Joao Carlos de Brito Capello, astrónomo del Observatorio Meteorológico del Infante D. Luís en Lisboa.

- La expedición de San Fernando empezó a empaquetarlos instrumentos el 30 de junio, trasladándolos al vapor Alerta, bajo el mando del teniente de navío D. Ángel Topete.

- El 11 de julio D. Francisco de Paula llegó a Castelló y el ingeniero civil de la provincia Sr. Bellón le facilitó el vapor, destinado al servicio de los faros, para trasladarse a Oropesa del Mar y le ofreció el piso situado debajo de la torre para hospedarse.

- En Castellón de la Plana  se les unió la comisión portuguesa procedente de Coimbra.

- El 12 de julio al amanecer, llegó el vapor “Alerta” a Castelló. Ese mismo día después de embarcar a los portugueses, llegaron a Cabo de Oropesa (del Mar-Orpesa) a las 10 de la mañana y el día 13 ya estaban establecidos, gracias a la ayuda del Sr. Bellón y del Sr. José de Rivas capitán del vapor “Destello”, al servicio de los faros.

- Estuvieron en el Cabo de Oropesa (del Mar-Orpesa) desde el 14 al 24 de julio, realizando diversos estudios como la determinación del tiempo, en el que se empleó el método de las alturas correspondientes al horizonte artificial, la latitud del faro de Oropesa (del Mar-Orpesa) de 400 4' 53,4", utilizando las estrellas Polar y Altair, empleando círculos de reflexión, y su altura sobre el nivel del mar, que calcularon en 15,229 metros.

- El plan de observaciones, que prepararon junto a la delegación portuguesa, fue el siguiente:

- D. Rodrigo Ribeiro de Sousab y D. Francisco Antonio de Miranda, se iban a encargar de la parte astronómica, cada uno tenía a su disposición un telescopio acromático de Dollon.

- Jacintho Antonio de Sousacy Carlos de Brito, de las observaciones magnéticas y fotométricas, sin descuidar siempre que fuera posible, la observación de la corona y de las protuberancias.

- D. José Montojo y D. Jacobo José Gordón, de la presión atmosférica, la temperatura, la humedad del aire y el termómetro de radiación solar.

- D. Agustín Serrano y D. Cecilio Pujazón, de las observaciones actinométricas.

- D. Enrique Garrido y D. Simón Manzanos, de la descripción de la corona y de las protuberancias.

- D. Manuel Fernández y D. Francisco de Paulae, de medir los ángulos de posición y las magnitudes de algunas de las protuberancias.= (Canseco Caballé, Manuel (2005): “Eclipses totales de Sol en Castelló de la Plana 1860 y 1905”. Ayuntamiento de Castellón de la Plana).

ADDENDA: ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN E. PRADES):

ARCHIVO FOTO-IMAGEN:  OROPESA DEL MAR.

Oropesa del Mar.
Oropesa del Mar.

Oropesa del Mar.


 Antonio de Orleans (1824-1890),
duque de Montpensier
 
e infante de España.

Federico Madrazo Kuntz (1815-1894)

 es el pintor de este retrato.



sábado, 30 de abril de 2022

LAS CARTAS DESDE OROPESA DEL MAR DEL CORRESPONSAL PICATOSTE, EN JULIO DEL AÑO 1860.

GENTES, COSTUMBRES, FOLCLORE, TRADICIONES, HISTORIAS, PATRIMONIOS Y PAISAJES DE LA PROVINCIA DE CASTELLÓN:

Por: JUAN E. PRADES BEL, autor de los proyectos: "RECORDAR TAMBIÉN ES VIVIR"; "HISTORIAS DEL MAR"; “ESPIGOLANT CULTURA: Taller de historia, memorias, crónicas históricas, patrimonios, humanidades, ...."; y otras historias.

(Proyecto): DATOS PARA LA HISTORIA DEL MUNICIPIO DE ORPESA Y OROPESA DEL MAR, LA TORRE DEL REY, EL CASTILLO Y EL FARO DE SEÑALES MARÍTIMAS.

"DESDE OROPESA DEL MAR, LAS CARTAS DEL CORRESPONSAL FELIPE PICATOSTE, SOBRE LOS PREPARATIVOS DE LAS DELEGACIONES CIÉNTIFICAS PARA EL ECLIPSE TOTAL DE SOL DEL 18 DE JULIO DE 1860".

Escribe: JUAN EMILIO PRADES BEL.... ("Las historias escritas que me acompañan, me ayudan a pensar, a imaginar, a vivir, y a experimentar un mundo de vidas muy diferentes a la mía". J.E.P.B. cronista histórico).

- (En homenaje a mi tierra, a mi país, a sus gentes, a sus memorias y a su historia).

INTRODUCCIÓN: Felipe Picatoste Rodríguez (1834-1892) fue un hombre versátil de su tiempo, gentil, sabio, polifacético, escritor, periodista, maestro y pedagogo, cultivó materias de campos muy diversos como las matemáticas, la historia general, la historia de la ciencia, la política, el periodismo, la literatura,…. 

- Este artículo, está centrado en las cartas de correspondencia que escribió Felipe Picatoste desde la villa de Oropesa (Oropesa del Mar y Orpesa) los días 17 y el 18 de julio del año 1860, informando de los ajetreos, y las aventuras de su estancia en esta población castellonense, para publicar en el rotativo de su periódico “Las Novedades” de Ángel Fernández de los Ríos. 

- El periodista (Felipe Picatoste Rodríguez), cubría como corresponsal de prensa los acontecimientos de la provincia de Castellón, su desplazamiento desde Madrid hasta Castellón, Benicassim y Oropesa del Mar, era con relación a los acontecimientos que rodeaban el famoso "Eclipse total de Sol de 1860", que tenia que cubrir como periodista e informar de todos los acontecimientos, por encargo personal del director de su periódico. 

- Picatoste fiel a sus costumbres narrativas literarias, como las de añadir constantemente datos descriptivos de vivencias, personas, anécdotas y experiencias en primera persona, cultivando en todo momento la prosa y los detalles, que son de gran ayuda para comprender aquellos tiempos, sus gentes y sus costumbres de vida. 

- La parte esencial de su misiva refiere a los trasiegos, ubicaciones y relaciones y contactos con las delegaciones de físicos y astrónomos internacionales llegados a la provincia de Castellón para observar científicamente el "Eclipse total de Sol" que se produjo el día 18 de julio de 1860.

- El "eclipse de Sol" fue objeto de numerosos preparativos con más de un año de antelación por parte de numerosos astrónomos y universidades de diversos países, se considera que se trata del primer eclipse solar que generó una preparación concertada internacionalmente, el eclipse solar de 1860 convirtió a una parte de España en el centro de peregrinación de los astrónomos internacionales más destacados de la época.

EXPOSICIÓN DOCUMENTAL DEL AÑO 1860: 

(Documento 1º, fechado en el año 1860): 

- AÑO 1860: La Iberia (Madrid. 1854). 22/7/1860, página 3.= F. Picatoste:

- "OROPESA= De dos cartas, fechadas el 17 y 18 en el Faro de Oropesa, y que inserta “Las Novedades”, tomamos los principales párrafos: “Después de visitar el Faro, como dije a usted, y de oír misa en Oropesa con la comisión de San Fernando, volví a mí dichosa "Venta (de Orpesa") en la creencia de que estaría ya dispuesto un caballo que había ajustado el día anterior con el "ventero" para ir al Desierto (de las Palmas). Pero me encontré chasqueado. El caballo se había ido con el amo a Castellón; porque su dueño era antes que ningún otro, según me dijo la posadera en estos mismos términos.

- Quizá parecerá a Vd. exagerado lo que cuento; pero la realidad es aún mayor, y no lo dudará Vd. cuando lo sepa, que un alcalde de estos pueblos ha echado un bando para hacer desaparecer los temores que ha producido el anuncio del eclipse, y en él dice que los eclipses de sol son unos fenómenos que no son ya fenómenos, porque son muy propios de los países civilizados de Europa. 

- Juzgue Vd. si es posible colocarse en un punto más elevado para desterrar esos temores. Viéndome, pues, sin caballo, tuve que esperar á que pasara la diligencia de Barcelona, que me llevó a Benicasín (Benicàssim). Fuime derecho a casa del alcalde y le presenté el oficio del gobernador, cuya lectura produjo tres efectos muy distintos. 

- La autoridad suprema del pueblo suspendió la lectura de “La Regeneración”, único periódico que llega al Desierto; me obsequió con un vaso de limón hecho en mi presencia con las mismas manos acostumbradas a llevar la vara de la autoridad, y salió en busca del alguacil para meditar cómo podían proporcionarme una caballería. Pero a pesar de esta meditación, los esfuerzos reunidos de ambas autoridades no pudieron conseguirlo; ni un mal borrico pudo encontrarse en el pueblo (de Benicàssim). 

- El alcalde entonces, después de excusarse como era debido, me ofreció su hijo para que me acompañase; acepté el ofrecimiento y nos pusimos en marcha a la una de la tarde, a pie, y con un calor de 32º.”

- El camino del Desierto es llano al principio, pero a distancia de unos tres kilómetros de Benicasín, empieza la cuesta que conduce al convento de las Palmas, y en cuya subida se emplean dos horas cumplidas.

- El camino, si así puede llamarse la huella que han marcado los viajeros y las aguas que caen de las montañas, es sumamente quebrado y escabroso; la pendiente es muy rápida en algunos puntos. Sin embargo, estas dificultades quedan compensadas con el espectáculo que desde la cumbre se presenta a los ojos del caminante. Aunque las rocas son principalmente pizarrosas, no tienen aridez alguna. 

- El paisaje varía a cada momento, el horizonte se extiende a medida que se sube, y se descubren más huertas en la llanura, más extensión en la mar, y nuevos montes que limitan la vista. 

- Como he dicho antes, lejos de la aridez que parece indicar la palabra Desierto, todo el terreno hasta las cimas mis elevadas está cubierto de frondosos árboles y aromáticas plantas. Los frutos naturales que da de sí una tierra tan productiva, alternan con los sembrados, las huertas y los olivos, y en todas las vertientes crecen multitud de flores, entre las que descuellan principalmente las adelfas. 

- El aire que se respira está embalsamado, y el silencio solo le turban los cantos de infinitos pájaros y el vuelo de palomas silvestres y de tórtolas, tan mansas, que pasan sin temor cerca de las personas.

- El convento, que pertenece a la orden de los Carmelitas descalzos, estaba situado antes á la mitad de la cuesta, en un sitio en que se ven aun sus restos, y que se llama la Portería vieja; pero amenazando ruina este edificio, los frailes construyeron, con el producto de las limosnas de los fieles, el que hoy existe, que está mucho más arriba, y se concluyó en 1788. El edificio es grande, pero muy feo y muy sucio; las puertas son pequeñas; las escaleras estrechas y oscuras; la distribución no me parece muy buena. La iglesia es bastante capaz, y tiene cinco altares.

- El convento está rodeado, hasta gran distancia, de unas especies de bóvedas o cavernas, dedicadas cada una a un santo.

- Más arriba del convento están las estaciones de los astrónomos. 

- La primera es la de San Miguel, donde el señor Monserrat, entendido catedrático de química de la Universidad de Valencia, ha colocado los aparatos fotográficos, estableciendo su gabinete en un cuartito que está en la cima del monte. Allí está colocada una magnífica “ecuatorial”, a la que han hecho para mayor exactitud un pie de mampostería. 

- El señor Monserrat ha sacado ya algunas vistas del terreno, y dos imágenes del sol. En una de ellas, sobre todo, se descubre claramente la gran mancha que llama hoy la atención de los astrónomos. Estas fotografías tienen más de tres pulgadas de diámetro.

- En un montecillo más elevado aún, está la "ermita del hermano Bartolo", llamada así porque hizo en ella penitencia un fraile de este nombre, que tiene gran fama por su virtud. En ella se han colocado todos los instrumentos astronómicos, y desde allí harán sus observaciones el P. Sechi y el señor Aguilar, director del Observatorio de Madrid.

- Desde esta ermita, que es el punto más elevado del contorno, se descubre una extensión inmensa. En el límite del horizonte aparecen las Baleares, la ciudad de Valencia y el puerto de Tortosa".

(Documento 2º, fechado en el año 1860): 

- AÑO 1860: La Iberia (Madrid. 1854). 22/7/1860, página 3.

- "OROPESA= Marché a Oropesa, encaminándome desde allí al Faro. Este sitio, elejido con anticipación por el señor Márquez, no puede ser más a propósito. Las habitaciones del Faro, qué, aunque es de tercer orden, es muy bueno, le han preparado lo mejor posible para alojar a la comisión portuguesa; delante del Faro hay una gran tienda de campaña, que puede llamarse el cuartel general, destinada a punto de reunión, a hacer todos los cálculos, y a comedor; a la derecha del Faro otras tres tiendas menores sirven de dormitorios. 

- La costa se extiende a derecha e izquierda, siempre visible, alternando la playa arenosa con algunas rocas; por el Sur la limita la costa de Castellón, y por el Norte Peñíscola. Enfrente tenemos las Columbretes, cuyo Faro se descubre de noche. Por el Occidente limitan la vista los montes de Oropesa, y más al Norte los de Peñíscola.

- En una prominencia hay una torre, combatida por los franceses en la guerra de la Independencia, y desde cuya plataforma se descubre detrás de Oropesa los montes de Cavanes (Cabanes) y Villafamés, que distan unas tres horas.

- Desde el pie del Faro se presenta Oropesa en una situación tan pintoresca, que parece un cuadro de paisaje meditado por un pintor de gran imaginación. 

- A distancia, de poco más de un kilómetro hay un verdadero puerto natural que, aprovechado, podría convertir a este desgraciado pueblo en una villa riquísima y de gran comercio, y a unos doscientos pasos de la costa están las mortíferas lagunas (de Oropesa), cuyos efectos creo que podrían repararse a poca costa, abriendo un cauce hasta el mar. 

- Desde allí, nos condolimos de los oropesinos, que, a pesar de vivir en un pueblo más rico que todos los que le rodean, no solo no tienen médico, ni cirujano, ni botica, sino que les es preciso ir a buscarlos a tres leguas de distancia.

- En el Faro (de Oropesa) estaban, como dije a Vd. en mi anterior, reunidas las comisiones del Observatorio de San Fernando y del gobierno de Portugal. Componían esta los señores Rodrigo Riveiro de Souza, doctor y catedrático de la Universidad de Coimbra, presidente de la comisión; Jacinto Antonio de Souza, también doctor y catedrático de física; Juan Carlos de Brito Capello, teniente de marina, y observador del meteorológico de Lisboa. Acompaña á esta comisión el señor Francisco Antonio de Miranda, hábil instrumentista, cuya cooperación ha sido muy útil. 

- La comisión española se componía del señor don Francisco de Paula Márquez, capitán de navío y director del Observatorio de San Fernando desde el año 1836, en que por fallecimiento del conocido señor Montojo, le reemplazó dignamente; don Manuel Fernández y Coria, don Agustín Serrano y Mayoral, y don José Montojo, tenientes de navío; don Cecilio Pujazón, don Simón Manzano y don Enrique Garrido, alféreces de navío, y don Jacobo Gordon, teniente de navío de ingenieros de la armada".

(Documento 3º, fechado en el año 1860): 

- AÑO 1860: La Iberia (Madrid. 1854). 22/7/1860, página 3. 

- "OROPESA= Hoy es el gran día: dentro de algunas horas se habrá observado el fenómeno magnifico que ha hecho abandonar sus observatorios á la mayor parte de los astrónomos de Europa. 

- En el cielo se presentan algunas nubes; el viento las lleva hacía el Occidente, y nosotros no las perdemos de vista ni un momento. ¿Estará nublado?, ¿Tendremos tempestad?. He aquí, las preguntas que todos nos hacemos: las palabras que pronuncia cualquiera tranquilizan o desaniman a todos los demás; nadie puede estarse quieto; a cada momento observamos el horizonte; se oye algún trueno a lo lejos y retumba en el pecho de todos; se ha cubierto el cielo por un instante; una nube de tristeza ha cubierto también todos los semblantes. 

- Pero, al poco tiempo se ha despejado, y el sol, el verdadero “rex caelorum”, ha aparecido con una fuerza extraordinaria; casi todos los oculares ingleses de los anteojos han saltado; se ponen otros nuevos, y en el espacio de veinte segundos vuelven a saltar; no importa, el señor Miranda lo remedia en seguida; tengamos Sol, aunque su fuerza nos aniquile.

- A las nueve han venido a anunciarnos la visita del duque de Montpensier, que parece ha elegido este punto para observar el eclipse.

- En efecto, no mucho después hemos descubierto su carruaje, y a derecha e izquierda, y detrás, a todos los habitantes de Oropesa, que vienen tropezando aquí y cayendo allá solo por el gusto de ver un coche.

- Preceden al duque los individuos del ayuntamiento de Oropesa, presididos por el alcalde. Llegado el duque al Faro, y recibido por el señor Márquez, despidió al ayuntamiento.

- Extrañé, sobremanera que el cura se pusiera de rodillas, pidiendo a S. A. la mano.

- El duque de Montpensier, recorrió el campo en que estaban los aparatos, y almorzó en nuestra tienda. Todos le agradecimos el que renunciara hasta la menor ceremonia, de modo, que permanecimos como estábamos; y el duque no impidió que se hiciera ni una sola observación. 

- Apenas concluyó el almuerzo, el señor Márquez, y todos los demás, acudieron á sus puestos para no moverse hasta pasado el eclipse.

- Cerca del Faro estaban los barómetros, y parte de los termómetros; más allá un hermoso anemómetro de la comisión portuguesa, y á la derecha, colocados en escala, los anteojos: en último término, libre de las influencias magnéticas, estaba el declinómetro: á la izquierda se colocó el actinómetro.

- Los observadores estaban divididos en secciones. Los señores Gordon y Montojo, tenían á su cargo los barómetros, psichómetros y termómetros, de irradiación solar.  

- Los dos señores Souza y el señor Capello, la parte de fotometría-magnetismo, fenómenos de polarización y anemómetro.

- Los señores Márquez, Fernández, Manzano y Garrido, la parte astronómica, debiendo observar principalmente los dos primeros las protuberancias.

- Los señores Manzano y Garrido debían observar las circunstancias de la corona, el aspecto del cielo, de que estaba encargado yo también.

- Así permanecimos todos en nuestros puestos, con el reloj o cronómetro en la mano, esperando el momento del primer contacto, que, según los cálculos anteriores, debía verificarse a la una y cincuenta y siete minutos. 

- En efecto, a esa hora, segundo más o menos, según los diversos aparatos de observación que cada uno poseía, se verificó la primera tangencia del sol y de la luna. Sin podernos contener, todos abandonamos el anteojo, y una mirada de satisfacción, de alegría inmensa, casi de orgullo, bastó para expresarnos mutuamente la emoción que sentíamos.

- A las tres y ocho minutos, la luna cubrió en toda su extensión el disco solar. ¿Cómo expresar lo que entonces pasó por nos otros, y el magnífico espectáculo que se presentó a nuestra vista?... 

- La tierra estaba envuelta en las tinieblas; el silencio había sucedido al ruido que producían millares de personas, y al canto de los pájaros; únicamente se dejaba oír el sordo murmullo de la mar agitada algún tanto por un ligero viento, semejante al que anuncia la tempestad. 

- La naturaleza se había postrado, pero no con la calma que lo hace cuando se aproxima la noche; no con el poético cántico del labrador que pide ya el descanso, y del pájaro que vuelve tranquilo a su nido; no con los magníficos arreboles que pinta el sol en el ocaso al retirarse del horizonte, sino sombría, cubierta de un velo de fúnebre tristeza; enmudeciendo de espanto a las aves que buscaban presurosas un refugio; aterrando a todos los seres de la creación.

- Nosotros que esperábamos este fenómeno, que sabíamos precisamente la hora, el minuto, el segundo en que debía verificarse, que conocíamos de antemano sus principales circunstancias, no fuimos extraños a esta emoción; quizá la sentimos con más fuerza, porque nuestras observaciones sobre la naturaleza eran más delicadas. 

- Un terror secreto inexplicable, una vaga ansiedad nos sobrecogía. 

- El silencio que nos cercaba; la imposibilidad de comunicar a los demás nuestros sentimientos, porque con este objeto estábamos todos separados, contribuía mayormente a nuestra inquietud. 

- Pocos segundos después de ocultarse el sol apareció alrededor una brillante corona; innumerables rayos de plata salían en todas direcciones del disco solar y derramaban una tenue luz que servía tan solo para aumentar el efecto de la oscuridad, para hacerle algo visible. La hermosura de esta corona nos encantó.

- Es imposible formarse idea de aquel aspecto nuevo del cielo, de la brillantez de los rayos luminosos que dejaban en su centro un núcleo oscuro.

- Tres minutos y medio duró el eclipse total. A la reaparición de la luz se levantó de la tierra un murmullo que, aunque pequeño, era producido por miles de personas. Era la respiración anhelante de todos los espectadores que había estado suspendida; era la manifestación del desahogo que experimentaban todos los corazones; era una impresión, un grito de alegría que había principiado hacía dos horas entre los especuladores habitantes de la California, y atravesando con asombrosa rapidez, la América y el Atlántico, la España y el Mediterráneo, iba a morir poco tiempo después en las abrasadas tierras de la Etiopía, pronunciado igualmente por el idólatra que por el cristiano y el incrédulo; lo mismo por el bárbaro que por el civilizado.

- Desde aquel momento el eclipse perdió su importancia para los que no eran observadores, y las risas, las conversaciones, el ruido reemplazaron al silencio. (Felipe Picatoste, 18/7/1860)".

ADDENDA: ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN E. PRADES):

BIBLIOGRAFIA, WEBGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES:

ARCHIVOS FOTO-IMAGEN: "OROPESA DEL MAR/ORPESA".












Felipe Picatoste (1.834-1.892) .